Drogadictos sin saberlo



Van al médico para curar su trastorno de ansiedad y meses ¡o años después! están con el triple de ansiedad y la vida descontrolada por culpa de una medicación recetada a mansalva por ese mismo profesional sanitario que atajó el problema con el recurso más fácil: pastillas, pastillas y más pastillas. No es ficción, es la cruda realidad. Sucede en EE.UU. y en Europa, especialmente en España, donde más de dos millones de personas toman ansiolíticos a diario convirtiendo a nuestro país en líder mundial en el consumo de benzodiazepinas para la ansiedad y el insomnio. Las benzodiazepinas son medicamentos psicotrópicos (es decir, actúan sobre el sistema nervioso central) con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes. Una bomba de relojería si se toman sin control y a destajo.

Muchos de esos pacientes se convierten en drogadictos sin saberlo y los casos más sangrantes acaban en clínicas o programas severos de desintoxicación de drogas (sí, de drogas) por el simple hecho de tomar las pastillas que le recomendó su médico, psicólogo o psiquiatra. Sencillamente tremendo. Comprimidos con el principio activo del alprazolam -como el conocido Trankimazin, por ejemplo- pululan a nuestro alrededor con una facilidad pasmosa cuando deben ser recetados para casos específicos y en períodos cortos de tiempo que no deben superar el mes y medio de ingesta. Pero la realidad es otra por culpa de algunos pésimos profesionales y duele mucho contarla.

Miles de pacientes los toman ¡por prescripción médica durante meses o años! poniendo en peligro su propia vida. Este tipo de pastillas se han convertido en el gran parche para atajar cualquier estado ansioso (se recetan incluso para dejar de fumar), con los problemas de salud mental que acarrea esa chapucera decisión y los terribles efectos secundarios que generan en cada paciente: taquicardias, golpes de calor, pérdidas de memoria, insomnio, fatiga, descontrol en el día a día, temblores musculares, pensamientos suicidas, etc. Gente que se dopa para vivir con el agravante de que cuantas más pastillas toman más corto es el efecto del medicamento, con lo que cada vez precisan más dosis para su único fin: tener pequeños momentos de tranquilidad

Esta lacra social la refleja muy bien el duro documental de Netflix titulado Take your pills: Xanax en el que se retrata el consumo desmesurado de ansiolíticos de la sociedad moderna. Muchos profesionales sanitarios deberían verlo varias veces para reflexionar sobre su nefasto recurso de recetar sin control estos psicotrópicos que generan una farmacodependencia que arruina muchas vidas. Esos pacientes lo único que buscaban era una solución médica, no multiplicar su problema. No te pierdas el documental (90 minutos) porque no tiene desperdicio. 

Aquí va el tráiler (puedes activar los subtítulos en español):

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