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martes, 3 de octubre de 2006

Periodismo basura

Nació en Logroño en 1952 y sus apellidos son Ramírez Codina. Primero trabajó en el diario ABC y, con sólo 28 años, fue nombrado director de Diario 16. El 8 de marzo de 1989 fue destituido al negarse a silenciar las revelaciones sobre la vinculación entre el grupo terrorista GAL y el Gobierno de Felipe González. El 23 de octubre de 1989 fue uno de los fundadores del diario El Mundo. Desde ambas redacciones puso contra las cuerdas al felipismo con investigaciones periodísticas sobre el GAL, Filesa, Mariano Rubio, el caso Roldán, etc, que escandalizaron a España y media y fueron la tumba definitiva del socialismo en las urnas.

Incisivo, tozudo y un auténtico experto en sacar documentos que atragantaban a cualquiera, siempre supo dosificar los bombazos informativos que guardaba en el cajón. Con esa, discutible, forma de dirigir levantó ambas cabeceras situándolas en el segundo lugar a los pies de su gran y eterno rival: El País del grupo Prisa. Supo enganchar a miles de lectores, abrir debates en las facultades de periodismo, afianzar su credibilidad a golpe de documentos que dejaban helados a los implicados. Su equipo de redactores aplicó el periodismo de investigación con rigor y firmeza, hasta el punto de que cuando la primera página de El Mundo no se ofrecía en los teletipos de medianoche, todos sabíamos que venía un terremoto informativo.

Pero las cosas, como los tiempos, han cambiado. Para peor. Quizá porque el triunfo y la tozudez del «no me equivoco» nunca son buen matrimonio. Los que antes eran fieles colaboradores de Pedro José [así se llama], en los últimos años lo han ido dejando solo en su arriesgado camino profesional. El punto común que explica estos abandonos es la arrogancia del personaje, su endiosamiento y su imposibilidad de reconocer un solo error. Lo que antes era periodismo serio de investigación, con la masacre del 11-M se está convirtiendo en periodismo barato de manipulación. Un periodismo enredadera y obsesivo que no lleva a ningún dato fiable, ninguna prueba que vincule a ETA con los islamistas radicales que mataron a 192 personas en los trenes de Madrid.

El que antes era un periodista temido, ha degenerado en un informador conspiranoico que pone en duda hasta las instituciones judiciales españolas. Caiga quien caiga. Su última víctima es el juez Garzón [tan amigo en los años 90], que hace unos días puso patas arriba su última «investigación» periodística. Le acompañan en ese alocado camino hacia la crispación constante un par de agitadores mediáticos que, como él, han perdido la poca credibilidad que les quedaba. Un grupo de [des] informadores que están dejando muy claro que ese cáncer maligno llamado periodismo basura ya no es exclusivo de la televisión.

LHD :: Machetazo a la profesión periodística

Este post es citado en Libro de Notas, Im-pulso y El otro Diario

Actualización, 4 de octubre:
La Voz de Galicia :: Garzón pide amparo al Poder Judicial

4 comentarios :

Fran Invernoz dijo...

Admiro la objetividad de esta página web. Es una delicia leer unos comentarios, llenos de criterio y sentido común, características difíciles cuando no imposibles de encontrar en los medios informativos convencionales.

Anónimo dijo...

Lo que dices es cierto. Y la mejor prueba de que todo apesta es la nula repercusión en el resto de medios de lo que ahora publica Pedro J. Está más solo que la una y la profesión le ha perdido el respeto.

Un colega periodista

Nacho de la Fuente dijo...

Gracias Martín. Es la ventaja del blog. Plena libertad para escribir y opinar. Un medio interactivo que empieza y termina en uno mismo con la vigilancia de los comentarios de internautas como tú. Es la ventaja de la libre conversación y el poner aquí lo que escuchas a tantos en la calle.

Anónimo dijo...

Me hace gracia que ahora se le reconoce a Pedro J. la labor de periodismo riguroso de investigación que hizo durante los últimos años del felipismo cuando entonces se le tildaba, junto a otros periodistas, de "sindicato del crimen". Es decir, exactamente igual que ahora.

Bien, ya hemos pasado por esto una vez y esperemos que el final sea de nuevo el mismo. Y mientras, que sigan ladrando.