AÑO VI

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viernes, 13 de octubre de 2006

Luna de hiel

Una de las acepciones de la palabra hiel es «amargura, aspereza o desabrimiento». Eso es lo está padeciendo en sus adentros la joven gallega Ana María Ríos, detenida en Cancún (México) desde el pasado lunes por supuesta tenencia de material explosivo. Su luna de miel se ha transformado en luna de hiel porque alguien le colocó unas balas usadas y un detonador obsoleto en un bolsillo exterior de su maleta en el momento del embarque. Al parecer no están sus huellas dactilares, no es lógico que una chica sin antecedentes porte ese material inservible y no cabe en cabeza alguna que intentase ocultarlo en un compartimento exterior de su equipaje. Los que fuimos a la Riviera Maya de luna de miel conocemos a fondo las formas y medios bananeros que imperan en el aeropuerto de Cancún. Tanto control descontrolado que nos hizo pasar malos momentos. Incluso más de un enfado contenido. Esperemos que todo termine en un malentendido y que esa espectacular zona turística [con fuerte capital español] no quede ensombrecida por este suceso. Víctima de las mafias o de algún desaprensivo, Ana María y los suyos tendrán impreso de por vida el peor viaje que podían imaginarse. Ojalá que pronto ponga aquí abajo un enlace que grite un desenlace feliz. [Foto: E. Ruiz]

[Actualización, 16 de octubre]
La justicia empieza a asomar. Después de pasar una semana en la cárcel, Ana María Ríos queda en libertad bajo fianza.

[Actualización, 20 de octubre]
Después de 13 días de calvario, Ana María Ríos vuelve a casa

1 comentarios :

El exDuende dijo...

Yo estuve en ese aeropuerto de paso, conectando vuelos.

Habia un control en el embarque en el que habia un senor y una chiquilla (por decirlo de alguna manera ya que no debia pasar de mucho los 18 anos).

Pues el senor tenia un sensor de esos que te pasan y si tienes algo de metal, pita. La chica, nada. Ella "cacheaba" a las tias, el, a los tios.

Hasta ahi, bien. El "poblema" se produjo en que, como casi siempre, hay mas tios que tias y a ella le toco el primer tio. Era embarazoso para todo el mundo, para ella por motivos evidentes (lo hacia con el dorso de las manos, con las munecas giradas) y para nosotros porque nos daba bastante apuro que nos fuera a tocar accidentalmente en algun sitio sensible.

En fin, un papelon. Bananero? Ni eso. Eso si, los uniformados de policia miraban a las tias y hacian comentarios de todo tipo.

Pero vaya, no es el peor que me he encontrado en Latinoamerica.