AÑO VI

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viernes, 6 de enero de 2006

Artículo octavo

Teniente general José Mena Aguado, jefe de la Fuerza Terrestre: «Afortunadamente, la Constitución marca una serie de límites infranqueables para cualquier estatuto de autonomía» (...) «Si esos límites fuesen sobrepasados, lo cual en estos momentos afortunadamente parece impensable, sería de aplicación el artículo octavo de la Constitución: las fuerzas armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad, y el ordenamiento constitucional»...

Este señor piensa que es mejor sacar los tanques a la calle que acudir al Tribunal Constitucional. Y más leña al fuego: el PP argumenta que que la advertencia de Mena es «el reflejo de la situación que estamos viviendo». Lo que hay que oír. Estas palabras están causando un huracán político. Señores, se acabó la tregua de la Navidad y arranca la temporada 2006 de la crispación, con cese incluido. Todo un despropósito en pleno día de la Pascua [nunca mejor dicho] Militar. Foto: Efe

2 comentarios :

Anónimo dijo...

¿Cómo sabe usted que el Tribunal Constitucional funciona? De todas formas, del texto del general no se puede deducir que no se vayan a agotar todos los recursos jurídicos antes de que ocurra lo que todos votamos, al menos yo, en la Transición para que no ocurriera.

Saludos

Anónimo dijo...

Desde luego que la Libertad de Expresión solo existe en un sentido y cuando alguien se pronuncia contra el poder establecido, resulta que hay que echarle a la calle y se le tacha de cualquier cosa salvo de lo que es. En este caso un militar responsable, respetuoso de la Carta Magna y consciente de su deber de soldado, deber precisado en dicho documento.

Un militar tiene prohibido pronunciarse políticamente, pero este hombre no habla de política, habla de su trabajo castrense y sobre lo que le ordena la Constitución al respecto. Ahora resulta que defender la misma es un delito.

Así nos luce el pelo.