De infarto

Así tuvo que ser la cena dominical que congregó en Madrid a la creme de la creme del socialismo obrero español. Dicen que los comensales se sentaron con buen rollito y luego hubo sus más y sus menos entre Ibarra y Maragall. Horas después y de madrugada el presidente extremeño sufría un infarto agudo que casi le deja clavado en la cama. Ya hospitalizado, el primero en visitarle fue Maragall. Posiblemente prometiéndole al cardiólogo que no mencionaría la palabra «Estatut».

También ha sido de infarto el arranque de Cuatro. Al menos para Iñaki Gabilondo, al que anoche se le veía tenso e inseguro. La presentación de la nueva cadena causó menos impacto del que se esperaba y quedó en el ambiente la sensación de que no dio la talla. Contemplamos pasmados a una ministra [de Fomento] reportera y a un Maragall en su nube intentando no oir los argumentos de Esperanza Aguirre, compañera inpuntual de entrevista. Se vio una Cuatro con C de calidad, de cercanía y de colegueo. Pero también, y por momentos, con C de cutre, de caótica y de colista. Démosle tiempo.

Y de enfermedad coronaria crónica es lo que está sucediendo con la «intifada» francesa y su extensión por Europa. Los desheredados y desfavorecidos que copan el Cuarto Mundo [ojo, no sólo los emigrantes] exigen más comprensión hacia su incompresión. Más medios y más integración. Lo malo es que lo hacen a golpe de machete y prendiendo fuego a todo lo que arda. Por eso el presidente Chirac y el primer ministro Villepin aprobarán hoy la aplicación del toque de queda. Para frenar en seco un grito social e incivilizado imposible de silenciar.

Comentarios

  1. Suscribo el análisis que haces del estreno de los informativos de Cuatro al cien por cien

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  2. El arranque de Cuatro ha disparado los comentarios en la blogosfera: http://technorati.com/search/cuatro+i%C3%B1aki+gabilondo

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