AÑO VI

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martes, 18 de enero de 2005

La buena educación

PRIMERA NOTICIA: Más de un 60% de los españoles son contrarios al bofetón ocasional para mantener la disciplina de los hijos, según la encuesta Opiniones y actitudes sobre la familia, un estudio del Ministerio de Asuntos Sociales realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Un 25% está muy o bastante de acuerdo en practicar alguna vez esta medida.
SEGUNDA NOTICIA: El Príncipe Carlos de Inglaterra ha castigado a su hijo Enrique, el que acudió a una fiesta disfrazado de nazi, a limpiar pocilgas y corrales de una granja británica. Bien.

Sin llegar al bofetón en la cara, a veces es necesario un buen cachete en el trasero cuando el enano/a de la casa ya no escucha, se niega a todo, se atrinchera en su mundo caprichoso, falta al respeto a sus mayores y expone a grito pelado sus penas existenciales. ¿Quién no recuerda ahora con satisfacción algún coscorrón o un castigo ejemplar en su infancia? Por desgracia florecen demasiados niños de papá and playstation. Muchos chavales andan chuletas y maleducados por culpa de tenerlo todo y permitírseles todo. De vez en cuando hay que bajarles al planeta Tierra para que valoren lo que tienen y no tienen. Así contribuiremos a reducir los niveles de imbecilidad.

Y cuando pienso en lo del príncipe Enrique, no puedo evitar las carcajadas en mi cerebro. Una cura de humildad a tiempo anestesia la pijotería e inmadurez interna de cualquiera. Seguro que el principito británico hace buenos amigos en la granja y saca alguna conclusión limpia entre tanta mierda.

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Aun a riesgo de equivocarme, pues no soy madre, si puedo decir que fui hija y que en bastantes ocasiones recibí algun que otro bofeton o chaparreta merecida y puedo afirmar que fui herida más en mi orgullo que físicamente que era precisamente lo que se pretendía.
Efectivamente pienso que sin llegar al mal trato , que si existe no lo olvidemos,es necesario en la educación el castigo a tiempo ; pensemso que si no lo administra un padre amoroso tarde o temprano lo recibirá y no tan amoroso de otros.
Desde los primeros meses los niños/as empiezan a comprender más rápidamente de lo que creemos que es lo q ue está mal y hasta que punto pueden abusar de la paciencia de sus progenitores, y es más esta es una de sus primeras aficiones, ver hasta donde puede llegar es su hobby ; dejarles llegar o no es nuestra responsabilidad

berenice dijo...

Corregir con bofetadas ?
Poca autoridad moral debe encarnar un padre que recurre al castigo físico, digo yo.
Y qué tan efectivo será un golpe ? Con este criterio, una bofetada y el mundo se ordena. Por lo que he visto, los tortazos se repiten con frecuencia, qué mejor muestra de su inutilidad como método de aprendizaje ?
No será que el padre que cree estar en su derecho de azotar, está escondiendo una salida rápida de las frustraciones contenidas, a su incapacidad para ofrecer contención mediante la palabra ? No se descargará el golpe sobre el hijo, porque este, justamente, no puede responder...
En cuanto al príncipe Carlos, está en condiciones de indicar como comportarse a su hijo ? Desde qué altura ética ejemplicadora lo haría ?

Náyade dijo...

Debo ser muy ilusa al pensar que se puede educar a un niño desde el razonamiento y la palabra.
Seguramente, quienes lean este comentario y sean partidarios de un "cachete a tiempo" sonrían al leerme, pero es que yo fui educada así, y no me considero consentida ni mucho menos maleducada.
No recuerdo ningún cachete, y sí muchas discusiones con mi padre,que me han enseñado a desenvolverme más con el diálogo y no recurrir a la mano a la primera de cambio.
Tuve la suerte de tener unos padres con paciencia que creyeron en sus posibilidades de hacer entrar en razón a un niño, sin un ápice de violencia, y estoy orgullosa de ello.