AÑO VI

viernes, 21 de octubre de 2011

Nada que celebrar... y mucho que celebrar

Escribe Gonzalo Bareño:
«Tantos años esperando esta noticia y me ha pillado en San Sebastián, a 450 kilómetros de mi trabajo en Madrid y sin un ordenador a mano. Profesionalmente, es como si la la declaración de la República me hubiera sorprendido en Alaska. Pero, humanamente, es como estar en Dallas el día que asesinaron a Kennedy. Se trata de una noticia esperada, pero no por ello menos impactante.

El día es luminoso en Donostia y yo me echo a la calle con la esperanza de empaparme de sentimientos en un día histórico. Pero lo que encuentro, siento decirlo, es la indiferencia más absoluta. La noticia de que ETA abandona las armas no ha generado la más mínima reacción en uno de los bastiones históricos de ETA. La gente pasea por la playa de La Concha y se hace fotos como un día cualquiera. Son los turistas, me digo. De modo que decido adentrarme en territorio comanche. La Parte Vieja de San Sebastián.

Para quien no lo conozca, además de por sus tentadores pinchos, hasta hace muy poco este barrio era territorio libre para la kale borroka. Imposible dar un paso aquí hace unos años sin toparse con la imagen de presos etarras en una pancarta que solo se retiraba cuando la climatología la convertía en jirones. Hoy las cosas no tienen nada que ver y solo la calle Juan de Bilbao mantiene ese aire pancartero y radical, casi como una atracción turística. Pues bien, por más que este periodista haya pegado el oído en todas las barras, no ha podido escuchar un solo comentario sobre el asunto. La gente, a la chistorra (perdón, txistorra), a la tortilla y el bacalao. Para que se hagan una idea, he cenado en el bar La Cepa, aquel en el que el etarra Valentín Lasarte descerrajó un tiro en la nuca al entonces»... [+] Fuera de página

Escribe Ander Izaguirre:
«Mi tío abuelo Juan Alcorta tenía un almacén de aceites en la Parte Vieja donostiarra. En los años 50, convenció a los once almacenes de aceite que había en Guipúzcoa y fundó Koipe. Como dueño de los vinos Alcorta, hizo lo mismo en ese gremio y fundó Savin (ahora Bodegas y Bebidas). En 1975 fue uno de los fundadores de Bankoa (Banco Industrial de Guipúzcoa).

En 1980 recibió una carta amenazante de Eta en la que le pedían 20 millones de pesetas bajo la acusación de ser un burgués.

El 29 de abril de 1980, Juan Alcorta publicó en todos los periódicos vascos una carta abierta a Eta. Sobre la acusación de ser un burgués, respondió: “Así será si Eta lo dice, pero me extraña que saquen la conclusión de que debo purgar ese delito dándoles el dinero a ellos”. Se le planteaban cuatro opciones»... [+] Ander Izaguirre

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