AÑO VI

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viernes, 7 de enero de 2011

Los periodistas sí somos imprescindibles *

Todos sabemos que el Periodismo con mayúsculas --el que huye de la información como mercancía o espectáculo-- está viviendo una profunda doble crisis sin precedentes que tiene intención de quedarse más tiempo del deseado. Por un lado es obvio que asistimos a un fuerte huracán económico de ámbito mundial que ha supuesto una considerable bajada en los ingresos publicitarios y en la difusión de los medios de papel. Y por otro lado sufrimos una crisis de modelo de negocio condimentada con un producto picante e insoportable. Me refiero a la frustración generalizada en la profesión, que no acaba de enfocar su presente y su futuro. Por extrañas razones que uno no acaba de comprender, se ha puesto de moda el criticar a mansalva a este bello oficio de contar cosas. Se oyen muchas voces que pronostican la muerte del Periodismo y uno ya se harta de leer y escuchar demasiadas teorías alarmistas sobre una profesión que, en mi opinión, cada vez es más imprescindible. Han oído bien y lo repito. El Periodismo y los periodistas sí somos imprescindibles.

Ante el actual aluvión informativo que se genera cada minuto desde los medios escritos, desde los medios audiovisuales, desde la blogosfera, desde las redes sociales, en definitiva desde la Red en general, la figura del periodista profesional cobra cada vez más fuerza. Tanta noticia, tanto medio, tanto post, tanto tuit y tanto flujo informativo acelerado necesitan la figura del periodista como elemento fundamental para separar el grano de la paja, para hacer de filtro, para guiar a la opinión pública sobre qué contenidos o conversaciones tienen realmente peso informativo, para seleccionar qué fuentes o debates son claves para entender la rabiosa actualidad. Lo que está sucediendo con la masiva filtración de cables por parte de Wikileaks es un buen ejemplo. Es cierto que algunas redacciones actuales aún no se han concienciado de que vivimos una auténtica r-evolución comunicativa y de que ahora, sin más dilaciones, toca renovarse o morir. Renovarse en un inmediato cambio de actitudes, en aparcar tantos prejuicios y miedos, en dejar de ver a Internet y a todo lo que le rodea como un enemigo a batir. Eso es fundamental.

El cometido de la prensa escrita no es fabricar a diario un producto de papel. No. El auténtico objetivo de los medios escritos actuales es generar y gestionar contenidos en diferentes formatos (ya sea el papel, la web, los smartphones, los tablets o lo que venga). El objetivo es contar buenas historias, aportar noticias y opinión, ser los mejores en distribuir información en tiempo real, ser rigurosos con las piezas de análisis... Y todo bajo una marca y sello de calidad y credibilidad que es lo que realmente nos mantendrá a flote. Es evidente que sobran medios y cabeceras y que sólo los mejores y los más ambiciosos resistirán a esta marejada fuerte marejada que afecta a todo el sector prensa. Pero también es evidente que el que se duerma en los laureles --por mucha marca, antigüedad o prestigio que tenga-- puede ser adelantado por nuevos medios más pequeños y desconocidos que ya se mueven como pez en el agua en los actuales tiempos comunicativos.

Sobrevivirán los medios más inquietos y valientes. Aquellos que --aparte de informar de forma ágil y rigurosa-- también sepan escuchar a sus lectores, sepan interactuar con ellos, sepan considerarlos arte y parte de todo el proceso informativo que, como todos sabemos, hace tiempo que ha dejado de ser unidireccional. Sobrevivirán aquellos medios que eduquen a toda su redacción en trabajar a diario sin olvidarse ni un minuto de la tremenda eficacia de las redes sociales. Llegan tiempos de dejar de teorizar tanto, de dejar de replantearse una y otra vez si el Periodismo está muerto o en estado de coma. Aunque en mi opinión buena parte del Periodismo actual está herido de arrogancia y servilismo al poder político y económico, aunque está herido por la comodidad y la falta de motivación, creo que el Periodismo tiene ahora una oportunidad de oro para levantarse otra vez, mirar al frente, remangarse la camisa y apostar por este apasionante oficio de contar historias. Para eso estamos, no para otra cosa. No lo olvidemos.

Lo importante es la audiencia, no los formatos. Lo importante en las redacciones son la marca y el capital humano, no sólo los números y las cuentas de resultados. Lo importante es adaptarse cuanto antes a los nuevos tiempos y necesidades de nuestros públicos. Lo importante es repensar nuestro oficio las veces que haga falta y actuar en consecuencia. Una vez que cuidemos todas estas cosas debemos dedicarnos a informar desde la excelencia, que para eso estamos. Sin duda pasará la tormenta. Sin duda algún día llegará la calma. Pero para que eso pase debemos volver a recuperar algo que nuestro oficio y nuestras audiencias reclaman casi a gritos. Hablo de algo necesario para trabajar honestamente. Hablo de algo que nuestro público agradecerá y aplaudirá. Hablo de algo que rima con calidad y credibilidad. En definitiva hablo de que el Periodismo con mayúsculas vuelva a estar a pie de calle y recupere, ante todo, la humildad.

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* Esta fue mi ponencia en el debate «O futuro do Xornalismo ¿xa está aquí?» en el I Foro Internacional sobre Comunicación Social que organizó el Colegio Profesional de Xornalistas de Galicia y la Fundación Illa de San Simón.

5 comentarios :

Gloria dijo...

Ja,ja,ja

Manuel Guisande dijo...

Vamos, lo de tu blo me vuelve loco porque antes había que registrarse o algo así, yo fui incapaz y ahora veo que no. Por orden, enhorabuena por el cumpleaños del blog. Y segundo, claro que somos prescindibles, si me echan del periódico, éste sale igual al día siguiente. Un abrazo

Nacho de la Fuente dijo...

Guisande, en el blog puedes escribir los comentarios que quieras sin necesidad de estar registrado. Desde hace meses el blog está con moderación de comentarios (apruebo yo la publicación de los mismos) por culpa de gente que viene de vez en cuando a molestar. Gloria es un buen ejemplo.

Otra cosa. No hablo de personas --que todos somos prescindibles, claro-- sino de la profesión en sí. El periódico saldrá cada mañana gracias a la presencia de periodistas, no por la bondad y el supuesto altruismo del mal llamado periodismo ciudadano. No lo olvides ;)

Anónimo dijo...

Desde luego es una lectura para levantar el ánimo.

Futuro ex periodista.

Leon dijo...

Estoy de acuerdo en mucha parte del artículo, el periodismo (el de verdad) es imprescindible. ¿Y a qué está esperando para aparecer?
Por desgracia los periodistas se han limitado a "rebotar" un guión establecido sin cuestionar nada de nada, limitandose a que un pequeño % de "opinadores" diga lo que se esperea que digan.
De verdad como es posible que un alcalde diga la barbaridad que dijo el de Valladolid el otro día comparando la ley antitabaco con el nazismo y nadie de los que sostiene el microfono allí mismo ejerza su profesión y le diga "¿se da usted cuenta del disparate que acaba de decir?" No, se limitan a reproducirlo tal cual, como "jefes de prensa". Y como ese ejemplo doscientos mil.
Por definición los periodistas tienen el deber de levantarse e irse cada vez que se "ordenan" esas ruedas de prensa sin preguntas. Y no emitirlo. Pero claro... para eso tendría que haber Periodismo.