AÑO VI

lunes, 13 de septiembre de 2010

Entre coches y yogures

Anda uno estos días echando un cable a un familiar muy cercano para decidir qué coche se debe comprar y el asunto se está convirtiendo en un galimatías, en una etapa de alta montaña. Lo malo no es decidirse entre el eterno dilema del diésel o gasolina. No, que eso se resuelve de un plumazo y haciendo un poco de números. Lo difícil es si el vehículo de marras tiene las medidas adecuadas o debe llevar techo panorámico, faros de xenón o bixenón, megaequipo de audio con bluetooh, limitador de velocidad, sensor de lluvia o sensor de lo que el que paga estime oportuno. Si a eso añadimos que cuando hablas de coches revolotean gustos, opiniones y sabelotodos por todos lados, pues el potaje de ideas y confusiones está servido. Actualmente lo de los coches es tan variante como mareante. Si antes sólo teníamos que decidirnos entre un 127 con reposacabezas, un Simca 1.000 con doble intermitente o un Renault 5 con faros antiniebla amarillos y espejo a la derecha (un avance que causó gran revuelo en su época), ahora la cosa se complica mucho mucho.

Es como los yogures. Antes optabas por el natural o el de sabor de fresa. Ahora la llevas clara. Te tiras como mínimo 10 minutos en el hipermercado decidiendo si el yogurcete del nene es azucarado, es griego (¿?), lleva bífidus activo, tiene el dichoso Omega 3 o te quedas con el desnatado con trocitos de melocotón. Buff. Es la diversidad de tenerlo absolutamente todo y, al final, de no tener absolutamente nada claro. De ahí mi dolor de cabeza ahora mismo. Y yo sin reposacabezas...

4 comentarios :

Titajú dijo...

Es que hay demasiado de todo.
Es como tomar café en una cafetería: ¿largo o corto, cortado o con leche, descafeinado o normal, con leche entera o desnatada, sacarina o azúcar, de sobre o de máquina..? Si hasta el agua te da problemas.
Si te sirve de consuelo, yo sigo suspirando por un Renault 5, y nunca lo he conseguido.
En fin...

Heimdall dijo...

Tienes toda la razón. Hay tantas opciones y alternativas para cualquier producto que es difícil no dudar...Es uno de los pocos efectos negativos que tiene la abundancia. Ja,ja.

Nacho de la Fuente dijo...

Titajú y Heimdall el final llegaremos a ese coche que se resiste y en casa ya hemos cortado por lo sano: por los niños y por nosotros compraremos casi siempre yogures naturales, al menos no llevan colorantes ;-).

Saludos.

Isa dijo...

Totalmente de acuerdo contigo Nacho