AÑO VI

miércoles, 25 de agosto de 2010

Que pasen los rostros pálidos


Escribe Luis Pousa:
«Relájate, que estás muy tensionado, échate al sol y lee algo. Vale, pero sin que sirva de precedente, claudica el rostro pálido, a lo mejor es cierto que soy un bicho raro y lo de lagartear en la toalla tiene su punto. Así que baja a la playa, planta la sombrilla con esmero, se unta de protección 50 hasta el cielo del paladar, la camiseta adherida al tórax, la visera atornillada al cráneo y, cuando ya se dispone a abrir el periódico, el chaval de la pistolita de agua, toma chorreo, qué riquiño, si en vez de pistola parece un lanzagranadas. Segunda intentona: sacude, dobla, abre, balonazo en toda la jeta, allá van las gafas»... [+] Farrapos de gaita

Escribe Manuel Guisande:
[...] «allá nos fuimos a una playa con otras familias, que más que bañistas parecíamos expedicionarios sin rumbo y desesperados. Y tú ya sabes lo que es la exasperación, sobre todo la infantil: un niño que grita, el otro que llora, otro que tiene sed, aquél que se empeña en comer y ese que quiere ir al cuarto de baño. Es lo que llaman relaciones sociales, aunque por un momento se te pase por la cabeza gasearlos a todos y entregarte a la Guardia Civil, que peor no te van a tratar. Pues así, como una banda nos fuimos a eso que le llaman playa. Aunque era en La Coruña para mí que aparcamos el coche en Jaén; y nada más salir del vehículo, como si fuera un perchero, me empaquetaron una sombrilla, una cesta, unas aletas y un flotador redondo que puse en la cabeza como si fuera una corona. Y así iba yo en el kilómetro 3»... [+] Al fondo a la derecha