AÑO VI

miércoles, 30 de junio de 2010

Sigo esperando...

Sigo esperando por unos muebles con colores, por un pintor y su presupuesto, por otra quincena libre como los pájaros, por una de esas cenas con amigos y «fantas», por una noticia o una simple llamada, por un coche desconocido que ya me atrapa, por un portazo definitivo al pañal y sus hedores, por otra habitación, porque se acabe ya esa licenciatura más que larga. Sigo esperando, con infinita paciencia, por un cambio de caras e ideas, por una revolución de conceptos, por un segundo sueldo, por un disco duro con media familia dentro, por que se recupere aquel abrazo perdido, por un juego tranquilo, por un silencio cómplice, no traidor. Estoy esperando por más gente resolutiva, por diálogos ordenados, por muchos abrazos desordenados, por algún espaldarazo, por aire fresco, no enlatado, por aquellas sonrisas a mandíbula batiente, por sueños en los que nunca trabaje, por días más largos, por noches más reparadoras. Sigo esperando... Y tragando. Hace falta más tiempo. Espiral de tiempo. O quizás no.


3 comentarios :

Titajú dijo...

Pues quitando los pañales y un par de cosas más, yo también sigo esperando. Y sobre todo, espero que siga el buen tiempo.

Javier Uranga dijo...

El ritmo de vida que llevamos es como una espiral que nos engulle cada vez a más velocidad. Uno piensa que en el fin de semana o en las vacaciones vas a poder recuperar la calma, el sosiego de no estar apurado todo el día, pero luego, cuando llegan, empiezas a hacer planes y comienza la espiral del ocio, y vuelta a empezar.

Nacho de la Fuente dijo...

Titajú, afortunadamente los pañales pasarán a mejor vida dentro de unos meses :-)

Javier, es cierto que nos complicamos mucho la vida. Supongo que me creerás cuando siempre digo que en esta etapa de niños alborotados donde uno realmente descansa es en el trabajo.

Saludos.