AÑO VI

martes, 2 de marzo de 2010

Números somos y números seremos...

Aunque te la puedes oler, la mala noticia siempre viene de repente, como un chorro de agua congelada, como un quiebro en tus piernas, como un escupitajo en la cara. Los que te comunican la mala nueva suelen mirar cabizbajos, apesadumbrados. Si son buenos empresarios y mejores personas les duele la situación. Claro que sí. Pero si son aprovechados y malnacidos seguro que les llega un hormigueo de disfrute y placer. Qué mas da. Cuando te lo dicen es el acabose. El hasta aquí hemos llegado guapo/a. Puedes recoger tus cosas, se te pagará lo establecido (en el mejor de los casos) y no dudes de que en cuanto sepa de alguna oportunidad hablaré muy bien de tí porque eres un/una gran profesional que has dado mucho por la empresa. Te echaremos de menos, bla, bla, bla, pero vete cuanto antes, que ya me sales caro/a. El sorpresón es tan inesperado que apenas puedes despedirte de tus amigos y compañeros. No da tiempo, nunca da tiempo. Y cuando lo haya, ya tendrás horas y horas para el correo electrónico, el móvil o el omnipresente Facebook. Besos rápidos, lágrimas contenidas y buenas maneras en tus últimos minutos en una empresa a la que le has dedicado mucho más que tu jornada laboral. Un sitio por el que has dado lo mejor de tí y que te devuelve los favores recibidos en forma de liquidación, de finiquito, de ahí está la puerta majo/a. Y a otra cosa mariposa, que al inhumano ritmo que vamos números somos y números seremos...

Ese mal momento ya lo viven a diario una media de 4.000 españoles, que se dice pronto. Una sonrojante cifra que debería cuestionar la permanencia de cualquier Gobierno con un mínimo de dignidad. O de estética. Esta entrada va por esos más de cuatro millones de parados de corta y larga duración a los que se les ha atragantado la vida laboral y personal a bote pronto. Sin avisar. Tengas hijos o no. Estés hipotecado o no. Que a nivel contable, repito, sólo eres un número más. Y encima rojo sangre. Este texto va por ellos, por esos millones de parados inquietos que tantos ánimos y calor necesitan en estos momentos. A pesar de las estupideces y rifirrafes de nuestros políticos, saldremos adelante. Como tantas veces.

Actualización: Como siempre, genial JR Mora:

8 comentarios :

riba dijo...

Los políticos son como los pañales, hay que cambiarlos con frecuencia y por idéntico motivo.

moncho dijo...

Te ha faltado un punto de vista: el de las pequeñas empresas que están cerrando, cayendo como moscas en la crisis. A veces el que despide lo pasa tan mal como el que es despedido, y lo hace porque no le queda más remedio. Todos tenemos que sobrevivir, y los pequeños empresarios no se pueden permitir mantener sueldos cuando ni tienen trabajo ni los bancos les dan crédito para seguir adelante.

Ponte en su lugar, verás que casi nadie lo hace. Es más fácil echar la culpa de todo a los empresarios, pues son los que "se forran", mientras uno se acomoda fácilmente a un trabajo fijo, que le da una falsa sensación de seguridad.

Te pregunto, ¿cómo echar a alguien que además de tu empleado es tu compañero de muchos años? ¿Y si conoces a su familia, a sus hijos, y sus problemas? ¿Qué hacer, entonces, si te das cuenta de que tu empresa no tiene futuro? ¿Cómo afrontar el problema de saber que, para aguantar un año más, necesitas despedir a la mitad de tus trabajadores, o bien cerrar tu negocio definitivamente? Eso también está pasando.

Jesús Martínez dijo...

Nacho, no estoy de acuerdo con esa visión de los empresarios... No seré yo, ni mucho menos, el defensor de los empresarios pero el sistema en el que estamos, por desgracia, es el que es: un sistema capitalista basado en el consumo y cuya confianza es esencial.

Teniendo en cuenta eso (ya has visto el éxito que ha tenido ese nuevo sistema de economía sostenible), creo que toda iniciativa para recuperar la confianza es buena.

Nacho de la Fuente dijo...

Moncho y Jesús, tenéis mucha razón y por ello he modificado alguna frase del primer párrafo. Por supuesto que hay empresarios muy honrados --de hecho son la inmensa mayoría-- pero no olvidemos a los que se aprovechan de las crisis para hacer limpieza laboral en sus empresas y contratar a gente más barata. Me refiero principalmente a esos.

Os puedo decir que hoy tengo muchos motivos para escribir un post así y con este tono de cabreo contenido.

Saludos y gracias por vuestros comentarios.

Antonio E. Zafra dijo...

Gracias, los ánimos siempre son bienvenidos.

Ana Porlan dijo...

Me gusta!!! Gracias por tus ánimos porque me has alegrado la mañana. Tengo 32 años y por tercera vez estoy en el paro. Da ogual quien gobierne porque la que maneja todo es la gran banca. Me gusta tu blog, me gustas tu :))))

moncho dijo...

Siempre atento, por eso tu blog es tan bueno. Saludos otra vez.

benito freire dijo...

Aquellos que vivimos la crisis en 1ªpersona, los que han perdido su trabajo, su pequeño negocio o los que desesperamos nuestra cercana incorporación al INEM, agradeceríamos en forma de esperanza que los responsables de este desastre, los "Autores Intelectuales" pagaran por ello y que se cambiasen las políticas económicas que les sirvieron de caldo de cultivo. Mientras eso no ocurra nadie nos quitará la desagradable sensación de que lo que se esta haciendo no es más que un parcheado que en cualquier momento puede volver a reventar.
A día de hoy, tal como están las cosas, esto sólo lo arreglamos entre todos, pero todos, como siempre, parece que sólo somos unos pocos.