AÑO VI

domingo, 24 de enero de 2010

Importan las personas, no los idiomas

Escribe Antonio Sanjuán:
«Estamos en Galicia a vueltas con el problema del idioma. Imposible al parecer hablar del tema sin pasión, sin prejuicios, sin un montón de carga afectiva o desafectiva, sin intención partidista. Mi lengua madre es el castellano, pero por cierto espíritu de rebeldía y por diversión me gustó estudiar gallego. Lo hablo muy mal, pero mucho mejor que cualquier otro idioma con el que intento comunicarme. Me gustaría hablarlo mejor, y ser mejor usando el castellano, y hablar más idiomas, y adelgazar, y viajar más, y disfrutar. Al fin y al cabo estamos a principios de año, el momento de los propósitos.

Pero me siento un bicho raro.

Me pone muy nervioso el concepto mismo de lengua oficial y me indigna la obligación de conocer un idioma que tienen los ciudadanos de algunos países por el hecho de serlo (como los españoles). Hay 6.000 idiomas en el mundo, poco más de un centenar son oficiales, y países como Estados Unidos, Reino Unido, México, Suecia o Australia no tienen idioma oficial. Y no por eso carecen, al parecer, de identidad nacional.

Aunque a mí la identidad nacional también me pone nervioso. Hay quien quiere confundir la idea de idioma y nación o pueblo, como el pueblo alemán de Hitler, pero los idiomas se pasan por el forro las fronteras.

Bueno, los idiomas no. Las personas.

Son las personas las que importan, no los idiomas. Son las personas las que tienen derechos, no los idiomas. Son las personas las que se mueren, no los idiomas. Una lengua es un tesoro cultural, pero son las personas las que deciden si lo malgastan o lo desprecian. Allá ellas. Para mí, quien desprecia un idioma es un ignorante. Pero quien desprecia a una persona por hablarlo es un imbécil, o algo peor. Es alguien malo. Y quien usa los idiomas como arma arrojadiza para lograr el poder, también. Alguien malo y peligroso»...
[+] El mundo según Sanjuán

17 comentarios :

Noé dijo...

Importan las personas y TAMBIÉN los idiomas. Porque un idioma es parte de una persona, ¿no?
El artículo bien hasta el último párrafo. Lo siento, pero no soy capaz de asumir esa visión mercantilista de los idiomas. Pensarlas como si fuesen pastelitos que duran en las estanterías hasta que pasa la moda y se reemplazan con otros me parece triste y mezquino. No sé, creo que esa narración darwinista esconde el por qué unos idiomas permanecen y otros quedan. O por lo menos, no cuentan toda la historia.
Saludos.

Miguelangel dijo...

Los idiomas son convenciones sociales. Los más inteligentes los usan para comunicarse con los demás, porque lo que importa son las ideas, no el formato o soporte en el que se transmiten. Solo unos pocos dan más importancia a la forma que al fondo, al idioma que a la idea que transporta.

A veces tengo la sensación de que los que intentan sacralizar el idioma, el soporte de las ideas, es porque andan escasos de aquellas. Y no sea que los demás nos demos cuenta ;)

Félix Soria dijo...

Francamente, nada aporta la disgregación de Sanjuán.
¡Claro que importan las personas!... ¡Y culturalmente, claro que importan evitar que desaparezca un idioma!
Ignoro que tienen que ver una cosa y la otra, salvo que el autor del texto se refiera a aquellas personas que odian a otra por el simple hecho de que habla otro idioma. Pero esta es otra historia, interesante pero ajena a la exagerada, culturalmente estéril e interesada polémica política que algunos alimentaron en Galicia ¡"casualmente" poco antes de las últimas elecciones autonómicas!
Por cierto, el idioma --aparte de cumplir la función de comunicar-- lleva consigo una forma de comprender el mundo, y también una escala de valores. El idioma no es un simple formato técnico o una convención formal --sin olvidar que comunicarse fue el primer acto inteligente delhomo sapiens--; el idioma va más allá y es una forma de pensar, de ser y de estar.
Si los idiomas tienen tan poca relevancia, las tesis de que "polemizar por un idioma apunta no tener ideas" es aplicable a todos, tanto a los radicales de un lado como a los del otro.
Saludos.

Titajú dijo...

La última vez que estuve en Arzúa, le comenté aun amigo que me gusta más el queso manchego que el de Arzúa y lo primero que me soltó fue que el queso de Arzúa es el mejor del mundo y que "bueno, ya sabemos que tú eres facha".
Pues lo siento, me sigue gustando más el queso manchego y no tengo problema con que a alguien le guste más el queso de Arzúa, pero creo que ya estamos pasándonos de rosca. Por hablar castellano y estudiar castellano ni somos fachas, ni odiamos Galicia. Sin embargo, sí me estoy encontrando a muchas personas que eligen gallego porque odian el castellano y todo lo que tiene que ver con España. Es así.
El idioma va unido a las personas, y las personas son los únicos seres vivos capaces de convertir cualquier cosa en un arma.
Incluso algo tan inofensivo como un idioma.

Félix Soria dijo...

A Titajú,
Tiene usted su razón.
Sin embargo, yo le podría relatar mil historias similares a la que expone. Las hay con idiomas de por medio, con el color del pelo, con los rasgos de la cara, con la marca del champú, con los libros que uno u otro lee, con el sabor de las manzanas, con lo que usted y yo queramos... Y además, hay historias en la que se enfrentan españolistas y andalucistas, norteamericanistas y apaches, rumanos y transilvamos, turcos y kurdos, manchúes y chinos, piamonteses e italianos, etcétera y etcétera, gentes que aman su curruncho y sus cosas --alimentos incluidos-- con pasión a veces desmedida y que, por exagerar, incurren en errores como calificar de facha a alguien por el simple hecho de que prefiere algo ajeno a lo que él considera suyo y "mejor".
Hay casos y cosas con los nacionalistas que usted quiera, incluidos los que prefieren el queso de Arzús o el machego... ¿Y qué? ¡Pues nada! Exactamente eso: NADA, porque todos esos ejemplos que usted y yo podríamos poner encima de la mesa nada tienen que ver con lo esecial: ¿O acaso los amantes de la cultura, sea en el idioma que sea, hemos de asistir cual espectadores a la agonía de un idioma?
Convendrá conmigo en que el queso es ajeno al asunto.
Usted, u otros, puede seguir desviando el debate, pero le ruego que tenga en cuenta que el asunto que está encima de la mesa no son los gustos y ni siquiera el nacionalismo ni sus exageraciones --que las hay en todos--; el asunto es qué hacer para detener la sangría de usuarios del gallego, provocada en parte --en muchos casos sin ser conscientes de ello-- por quienes desvían el debate.
Y acabo: Los nacionalismos "fuertes" o imperantes, los que tienen aparato administrativo o Estado (caso del españolismo) ni siquiera necesitan defenderse, basta con ningunear a todos los nacionalismos; porque el nacionalismo fuerte o "imperante" ni siquiera es percibido como tal, sino como un "hecho natural", como si formara parte del paisaje "real" y exstiera antes de antes, preexistente... E insisto, no soy nacionalista, soy un simple ciudadano español que ama la cultura y al que le apena que se pierda un idioma --¡una cultura y una forma de sentir y ser!-- que nació y se desarrolló en el ámbito territorial del Estado del que soy ciudadano.
Saludos.

Miguelangel dijo...

Ah !!!!!!!!
Entonces... si un idioma implica "una visión del mundo", aprender un idioma extranjero implica ver el mundo "de otra forma", o lo que es lo mismo, sería difícil entender "otro mundo" (quedémonos en otro país) si no se sabe su idioma; incluso aunqeu se lea todo sobre ese pais.. en nuestro propio idioma. Es más, colegiremos entonces que es el idioma el que forma al colectivo y no la sociedad la que hace (con su uso) al idioma. ¿es así entonces?

Anónimo dijo...

Efectivamente son as persoas as que importan, pero non soamente, porque igual que nos importa o patrimonio arquitectónico ou a natureza que nos rodea, tamén debe preocuparnos o patrimonio inmaterial como os idiomas.
Cando os cidadáns nos manifestamos como este mércores a favor do galego (ou de calquera lingua do mundo) non estamos pedindo dereito para ningún idioma senón dereitos para as persoas que o usan ou o queren usar: dereito a coñecer a lingua propia deste país, dereito a poder usala en Galicia sempre que se quixer, dereito a ser correspondido nun comercio na lingua que usamos por cortesía como se atende ao usuarios da lingua castelá neste país...
Son dereitos humanos os que estamos reinvindicando...!
Quen non entenda isto e pense que se piden dereitos para as linguas non está a entender nada do que se di e reivindica, ou non quere entendelo por varios motivos que non vou relatar aquí agora.
Deixemos de confundir o persoal e defendamos os dereitos de todas as persoas a usar e facer normal a lingua nos seus propios territorios, que hoxe por desgraza en moitos sitios aínda non está garantido, como en Galicia.
As linguas son patrimonio de toda a humanidade! É un deber como cidadán democrático conservalas, difundila e promocionalas.

Titajú dijo...

Lo que para unos es derecho, para otros es obligación. Me parece fenomenal que quien quiera el gallego lo tenga en todos los ámbitos que elija, pero los que no lo queremos tenemos la opción de un idioma en común, por lo que no creo que sea para echarse las manos a la cabeza.
Es normal que todos tengas anécdotas de su vida en uno u otro momento; todo el mundo ha sido catalogado por haches o por bes.
Acaban de morir miles de personas en un terremoto y no ha pasado nada. El mundo evoluciona, y si los idiomas desaparecen, pues tampoco pasa nada.

Antonio Sanjuán dijo...

¡Ahí va! Acabo de enterarme de que los comentarios sobre una entrada en mi blog están en este. Ante todo, gracias Nacho por hacer la mención aquí, te lo agradezco de corazón y me encanta que que estés de acuerdo en lo esencial.

Sólo quiero añadir aquí dos cosas.

La primera es que yo no pretendía hacer ninguna disgregación, ni siquiera (por si fuera un lapsus) una digresión ni una disertación. Ni siquiera pretendía aportar más que una visión personal. Siento que a tu juicio, Félix, no lo haya conseguido. Sin embargo, el meollo no era la importancia de las personas, sino que ni su identidad ni la identidad de un pueblo la define un idioma. Esa es una idea del siglo XIX. Las personas que hablan la misma lengua, incluso siendo la lengua materna, no tienen por qué formar un mismo pueblo. Sobran los ejemplos.

Y segundo, en relación al comentario anónimo, no creo que nadie tenga "dereito a ser correspondido nun comercio na lingua que usamos por cortesía". Por cortesía sí, y por inteligencia comercial; pero no porque el cliente tenga ese derecho. Creo que nadie tiene derecho a que le hablen en su lengua y todos tienen derecho a hablar la que consideren oportuna. Nada tiene que ver esto con lo derechos humanos.

Me vuelvo a mi blog, jajaja, que esto es un poco surrealista. Sólo una cosa más. Si todos (o casi) estamos de acuerdo en la importancia de conservar el gallego, creo que el debate puede centrarse en cómo hacerlo. Y al parecer llevamos la friolera de 27 años por mal camino. ¿Y si probamos otro?, ¿cuál?

Anónimo dijo...

Publique este comentario en el blog de Antonio:

Estoy básicamente de acuerdo con lo que se expone. Pero la realidad es algo más complicada. Quiero decir que por mucho sentido común que se quiera introducir en el debate para al fin "diluir" la polémica, "evitar" la guerra... hay una realidad que no se puede obviar.

Aquí (en Galicia) una parte de la población tiene como credo el principio de que el rasgo identitario de su ser (tanto individual como colectivo) es el idioma. Y han decidido que merece la pena pelear por "defender" su identidad atacando (despreciando...) a todo aquel que no comparta su credo y que no use el idioma (el gallego). Porque la identidad se busca ante todo para señalar la diferencia (identidad y diferencia: lo que nos identifica al mismo tiempo nos hace diferentes. En realidad esto es algo muy español, tremendamente español).

En fin... durante los últimos años se ha vivido una situación de violencia larvada en la que "los otros" (los que no hablaban en gallego, los que no daban sus clases en gallego...) eran señalados públicamente como "inimigos do galego". Era una violencia doméstica, callada, casi secreta en la que las víctimas apenas protestaban, por ejemplo por encontrar en el tablón de anuncios de una sala de profesores de un instituto su imagen y debajo esas dos palabras "inimiga do galego". La coacción funcionó bien, tan bien, que ahora se dice que no había problemas, que la polémica es "inventada", "interesada", etc.

No, el problema existía, existe y seguirá existiendo porque el "identitario" nunca respetará el derecho del otro a ser diferente. Los foros de los medios abundan en referencias a: "se non queres falar galego vaite de aquí". Así de crudo y así de simple.

No se me escapa el hecho de que entre los "defensores" de la lengua haya gente bienintencionada que insiste en que una lengua es cultura y que hay que conservarla. Vale. Es una verdad de perogrullo. Pero de pronto el "bienintencionado" asume que "é unha vergoña que un pobo despreze o seu". Lo que es una verguenza es que alguien, cualquiera, imponga a otro una lengua, una religión, un credo.

Mientras esto siga así (y soy muy pesimista) el sentido común no tiene nada, pero nada, que hacer. Todo lo que expones es muy razonable. Pero en este debate tal y como está planteado nadie, parece, quiere atenerse a razones.

Nacho de la Fuente dijo...

A ver si pensamos más en la educación eficaz de nuestros hijos para el trepidante siglo XXI y dejamos aparcados tantos prejuicios, imposiciones y exaltaciones patrióticas. Nuestra mejor bandera es que su educación sea rica en conocimientos, idiomas y libertad para hablarlos. Por encima de nacionalismos y localismos excluyentes. Por eso, Antonio, me ha gustado tu post. Porque pones a las personas por encima de etiquetas, banderas e idiomas. Es tan simple...

Saludos.

Félix Soria dijo...

Pues eso, ya está bien de imposiciones patrióticas gallegas ¡y españolas!
Lo más divertido en este debate es laalusión a Haití... Y lo de los "pueblos" es de libro.
Yo pensé que hablábamos de idiomas y de cultura. Siento haberme equivocado. S etrataba de ¿patrias?, ¿Haití? y ¿pueblos? Nada como meter todo en una coctelera.
Saludos.

Nacho de la Fuente dijo...

Primera cosa: La verdad, no encuentro la alusión a Haití. ¿Félix, en qué comentario está? Es que no la veo. En serio.

Segunda cosa: Cuando hablo de nacionalismos e imposiciones, también me refiero al nacionalismo español. Faltaría más. Yo firmo ahora por una educación con un 50% de castellano y otro 50% de gallego. Ojo, un porcentaje real, y nada de imposiciones o etiquetas o insultos de galeguista o antigaleguista, que uno ya se cansa de tanto antifascista con maneras y chulerías fascistas.

Tercera cosa: no me disgusta nada --por mis pequeñajos-- que tengan más horas de inglés, porque lo van a necesitar. Mucho.

Salud.

Félix Soria dijo...

A NACHO,
Primro, la alusión a Haití está en un comentario que alude a los recientes "miles de muertos causados por un terremoto; alusión singular en asuntos lingüísticos que es apostillada con un "y no ha pasado nada"... (¿?)
Segundo, No sé porque te diriges a mi al apelar al 50% gallego/50% castellano (bilingüismo que sabes perfectamente que suscribo); en todo caso ese mensaje hay que enviárselo a Galicia "Bilingüe", que reclama el derecho de los padres-propietarios a que sus hijos estudien SOLO en castellano.
Y tercero, en ningún sistema ¡público! de enseñanza de la UE (ignoro en Norteamérica, pero intuyo que tampoco) se utilizan lenguas extranjeras como idiomas vehiculares.
(NOTA: en Suecia y Dinamarca se elige una asignatura, y no siempre, para que los alumnos perfeccionen lo aprendido en las clases de inglés, amén de que hay numerosos colegios privados que usan el inglés como lengua vehicular y que reciben,entre otras cosas por eso, subvenciones del Estado). Que la Xunta sea pionera en ese aspecto --¡como en tantas cosas!...-- merece una sonrisa, entre otras cosas porque el número de profesores residentes en Galicia que dominen el inglés con soltura suficiente para utilizarlo como lengua vehicular no cubre ni el 1% de centros públicos y concertados existentes. En fin, es otro brindis al sol de quienes hacen y dicen lo que sea con tal de desviar la atención y engañar a las "masas".
Un abrazo.

Nacho de la Fuente dijo...

Félix, sólo me dirijo a tí por la mención a Haití, que no la encontraba. Me alegro que estemos de acuerdo con el 50% gallego / 50% castellano. Y si pedir más horas de inglés es una forma "de desviar la atención y engañar a las masas", como dices en tu último comentario, pues tú mismo.

Ahora hablo al resto de gente en general. Yo miraré siempre por mis niños y si podemos darles más riqueza cultural e idiomática, pues mejor que mejor. Es mi opinión, y os confieso que tanta exaltación aleccionadora con este asunto por parte de cierta gente ya me aburre. Tanto que posiblemente sea la última vez que hable de esto en el blog.

Repito: Quiero gallego y castellano al 50% y más horas de inglés. Creo que es una propuesta equitativa y respetuosa, aunque a algunos les duela equiparar ambos idiomas.

pablo gonzalez dijo...

Ahora lo entiendo: las personas tienen derechos, no los paisajes. Si la catedral de Santiago ha de desaparecer porque tengo derecho a fotografiarla, a disfrutarla con mi familia cuando nos apetezca, si las Islas Cíes han desaparecer porque las mantengo con mis impuestos y quiero visitarla junto con otros 10.000 turistas diarios, pues qué se le va a hacer.

Las cosas no tienen derechos, los tienen las personas. No hay que ser demagogo, hay que respetar a las personas y a sus familias por encima de cualquier otra consideración, puesto que la libertad indivudual es sagrada.

Ahora bien, si considero que la catedral de Santiago o las islas Cíes están por encima de los individuos, que son un bien que debe ser cuidado y respetado por encima de mis intereses o mi beneficio particular como ser humano o ciudadano, o incluso que mis descendientes también tienen derecho a disfrutar de estas maravillas, quizás esté cercano a ser un "ecofascista".

Félix Soria dijo...

A PABLO GONZÁLEZ,
Ese principio aplícalo a todo, te llevarás muchas sorpresas (salvo que quieras aplicarlo sólo a unos hechos y no a otros).