AÑO VI

miércoles, 10 de junio de 2009

Basura humana

ABANDONADO A SU MALA SUERTE. Leemos con pavor que un empresario panadero de Gandía dejó tirado a 200 metros de un hospital a uno de sus trabajadores –concretamente un inmigrante boliviano de 33 años— que minutos antes se había seccionado el brazo izquierdo en una máquina que lo quería atrapar por completo. No contento con dejarlo abandonado, el empleador regresó a la empresa, limpió toda la sangre y tiró el brazo seccionado a la basura. Tanta humillación y desvergüenza porque Franns Rilles era un inmigrante ilegal, un sinpapeles, un desconocido, un punto muerto en nuestro mapa laboral. Trabajaba a destajo durante 12 horas para llevarse cada día a casa 23 euros, es decir unos 700 al mes. Un sueldo mísero con un jefe mísero que no tuvo el detalle de acompañarlo a urgencias. Un brazo amputado, una nómina seccionada, una basura humana sin conciencia y un jodido contrato basura. Un ejemplo más de que esta sociedad enferma se vuelve inhumana cuando circula el dinero, siempre el Rey Dinero. Un ejemplo más que debería callar tanta bocaza xenófoba, tanto desprecio hacia unos trabajadores tan silenciosos como sufridos que se dejan la piel literalmente por los suyos. Ojalá ese abandono a su mala suerte se corrija cuanto antes. Ojalá haya un castigo ejemplar. Y ojalá no volvamos a leer atrocidades así.

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1 comentarios :

capitán garfio dijo...

Hasta que punto llega la "calidad humana"...y nosotros somos los "animales racionales"...jaja
Algunos,no llegan ni a animales.