AÑO VI

martes, 5 de mayo de 2009

Sin vergüenza

La avaricia y el dinero rápido nublan la vista y la conciencia hasta caer en un actitud sin vergüenza: La SGAE se lleva el 10% de lo obtenido para salvar a un niño...

Actualización: El revuelo mediatico les obliga a rectificar esa acción sin vergüenza: La SGAE devuelve 5.000 euros de un concierto benéfico. Probablemente en los próximos días resurjan decenas de denuncias contra la Sociedad General de Autores (SGAE) y su afán recaudador.
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3 comentarios :

CHucky dijo...

Pero qué sinvergüenzas sois dando pábulo a este tipo de noticias.
¿Y los pobres músicos y artistas, eh?
Y sus piscinas y coches... ¿quién los paga, eh?

Se demuestra una vez más que egoísta es aquel que no piensa más en mí.

Jordi Molas dijo...

No voy a defender a la SGAE porque no es ni mi negocio, ni me caen bien, ni creo que lo hacen sea honesto en muchos casos.

Pero en este caso, no le quedaba más narices que actuar como ha actuado. ¿Feo? Sin duda. ¿Falto de tacto? Por supuesto. Pero el tema es que los autores han firmado unas cláusulas que les habilita (y les obliga) para realizar esas prácticas. Que los socios de la SGAE denuncien ese contrato por abusivo. Lo que ocurre es que sus socios son miles de autores desconocidos y no sólo Victor Manuel o Ramoncín, los eternos malos de la película.

Hay muchísimos autores que ni tienen piscina, ni coches de lujo, ni casa en Miami, y que sobreviven gracias a la recaudación de la SGAE.

Ahí está la contradicción del asunto. Plantearlo como la SGAE va a matar a un niño me parece de una gran demagogia.

Creo que este tipo de noticias sirven para avivar el debate -bueno, saludable y necesario pero que plantea si el fin justifica realmente los medios- sobre el papel de la SGAE. Lo que no sé si servirá para continuar el debate sobre algo que me parece aún mucho más importante: el dichoso contrato y sus cláusulas, y no desde el punto de vista de derecho positivo, sino sobre lo que significa el espíritu de ese contrato.

Una entidad de gestión de autores es necesaria para que los autores puedan reclamar legítimamente una parte de los beneficios que genera su obra(no hablo de los cuatro de siempre, sino de los componen jingles para radio o canciones para otros artistas) Los medios de la SGAE, mucha veces erróneos y deshonestos, se derivan del contrato en sí.

Lo que ha ocurrido es algo feo, moralmente despreciable y sin duda, antiestético. Pero legal a todas luces.

Lo que toca es, pues, revisar cómo hace las cosas la SGAE, pero sobre todo por qué hace esas cosas.

Javier dijo...

Gracias a la presión mediática han tenido que devolver el dinero.
Un punto para los medios.