AÑO VI

lunes, 4 de mayo de 2009

«Niño, cambia la tele»

Escribe Luis Pousa:
«Los que somos padres vivimos, por medio de nuestros pequeños, una especie de revival de la infancia. Parte de ese viaje en el tiempo consiste en recuperar algunas de las películas y series que nos chupábamos de niños, cuando sólo había dos cadenas, la 1 y la 2, y el mando a distancia éramos nosotros, los cativos. Como habitábamos en la alfombra, de vez en cuando nos mandaban de enviados especiales a la tele, a cambiar.

-Niño, cambia la tele.

-Voy.

Y allá iba uno, a darle al botón. Era un misterio por qué la tele tenía ocho botones, porque sólo se usaban el 1 y el 2, que estaban ya medio machacados, mientras que del 3 al 8 los números lucían nuevecitos, como recién pintados. Después del mando a distancia humano todavía hubo un paso intermedio antes de la llegada de estos mandos a distancia actuales»... [+] Farrapos de Gaita
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3 comentarios :

Luis Pousa dijo...

Gracias, Nacho, por el enlace. Un fuerte abrazo!

Titajú dijo...

Nunca me gustó Pipi, nunca lo entendí; yo era de Mazinger.
Intento que mis hijas vean lo menos posible la tv, porque son auténticas adictas. Les das un chute, y se quedan en stand by hasta que la apagas.

moncho dijo...

Yo por eso no tengo tele. Es fácil, tardas un poco de tiempo en dejar de asaltar la casa de tus familiares para hacer zapping, pero en cuanto pasa el mono estás curado, y creo que es para siempre.

Al cabo de uno o dos años de dejarlo, te empiezas a preguntar si la gente se ha vuelto loca, cuando hablan de frikis que tú ya no conoces, o cuando se visten de una manera extraña, todos al mismo tiempo. A mi me tocó la época en que a las chicas se les dio por vestirse de odaliscas para las bodas, con unos zapatos de tacón ni muy alto ni muy bajo y en el medio del zapato, no atrás como los de siempre. Además el propio zapato acababa por delante en una punta imposible, como la de una lámpara de aceite recién salida de las mil y una noches. Me frotaba los ojos al verlas así, me parecía ridículo.

Lo peor es la presión de los demás, sobretodo de los más cercanos. A la gente le da rabia que no seas como ellos, adicto, y te lo hace notar. Llegan incluso a argumentar que la tele es buena para los niños, lo cual ya es de locos.

Si todo fuese como cuenta Luis, como cuando yo era pequeño, con la uno en VHF y la dos en UHF, seguiría viéndola, pero la verdad es que la calidad ha caído en picado. Y además creo que ya no soportaría la manipulación constante, ni la política de cuanto peor mejor, a más mierda mejor. Sé que hay algún que otro programa digno, pero la tónica general es telebasura. Además prefiero poder elegir las ventanas que abro al mundo exterior, sobretodo pensando en mis hijos.