AÑO VI

miércoles, 18 de marzo de 2009

Yoísmo

En la última semana he vivido dos experiencias de yoísmo, de esas en las que el yo-yo satura a los 10 minutos y atiborra a los 20. El ínclito y la ínclita no paraban de hablar de sus virtudes, su sobrada experiencia profesional y sus méritos en esta vida para alcanzar altas cotas de salario y poder. La insoportable vanidad rezumaba en sus sonrisas y gestos, dejando entrever que disfrutaban de lo lindo con esa exposición pública de sus ilustres habilidades nunca correspondidas. Pobrecitos no afamados y pobrecitos los que les escuchábamos. Con sólo 24 horas de diferencia soporté eso de que yo y sólo yo era el/la mejor en esto, aquello y el más allá. Sin cortarse un pelo y ocupando unos preciosos minutos de mejor conversación. En las dos ocasiones simulé una risa contenida y no pude evitar observar que el resto de los presentes hacían lo mismo con una mirada cómplice de reojo, como esperando a las carcajadas de después. Que las hubo, claro.

Ambos yoístas me caen algo peor o ya no me caen desde que desnudaron su gran defecto. Quizá porque en ningún momento se arroparon con un mínimo de humildad, ese don que caracteriza a la gente auténtica, la gente sin complejos y aspavientos, la gente silenciosa y del día a día que realmente mueve todo esto.

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6 comentarios :

Félix Soria dijo...

¡Canastos, Nacho! ¿Revelarás quienes son tamaños egos?
Un abrazo.

Nacho de la Fuente dijo...

Félix, eso es top secret, jejejje. Otro abrazo.

carmensabes dijo...

Cuanta razón compañero...definiste el "Yoismo" de manera extraordinaria,,,a mi antes se me alteraban las células con estos personajes, ya no, he conseguido evadirme mientras hablar, y busco algo hermoso alrededor que siempre hay...que me distraiga y abrigue el espíritu...

Un abrazo y te felicito por el blog!!!volveré

Anónimo dijo...

Nacho, lo has clavado.

Pablo

Titajú dijo...

El "yoismo" tiene cosas buenas, no sé cuales, pero algo tendrán los pobres.
¿No?

Anónimo dijo...

Creo que este tipo de gente el "problema" que tienen es mucha falta de cariño, o que tiene una baja autoestima enmascarada. Más bien lo último, ¿no?.