AÑO VI

jueves, 11 de diciembre de 2008

Carta a Llamazares

Me ha llegado por correo electrónico y no tiene desperdicio. Por directa y contundente:


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20 comentarios :

Alberto dijo...

Por directa, contundente... y demagógica claro. Comparar la jura sobre la biblia y las cruces en los centros escolares o instituciones públicas con museos o fiestas populares es lo que se dice toda una falacia.

Aunque eso es obvio, supongo que en esta entrada es eso lo que se critica, ¿no?

Suso dijo...

¿Qué tendrán que ver las cruces en las escuelas públicas y en los juramentos (o promesas) de cargos públicos, con las catedrales, los museos y las festividades religiosas (que no son laborables porque lo diga la iglesia sino porque lo establece el calendario laboral aprobado por el gobierno y les conselleries de cada Comunidad Autonónoma).
No queda muy claro en el post que es eso lo que se critica. He tenido que revisar que estaba subscrito a Huella Digital y no a Libertad Digital.

Im-Pulso dijo...

Coincido con Alberto y Suso, la carta es "peregrina" y su objetivo evidente: confundir y desviar el debate a terrenos chuscos.

Nacho de la Fuente dijo...

Sea pregrina o demagógica sitúa el problema a otra escala y ya veo que duele reconocerlo. Lo pongo para que la gente piense sobre ello y sus consecuencias. Y un apunte, el que me envió esto no es precisamente un hombre religioso o lector de Libertad Digital. Siempre pasa igual, si te saltas el guión preconcebido, más de uno te pone etiqueta. Y por aquí ya me han puesto TODAS.

Anónimo dijo...

¿Has vuelto de Roma, Nacho? ¿O te has pasado por la Cope?

Nino dijo...

La "escala" del "problema" sigue siendo la misma de siempre: la prepotencia de la Iglesia Católica. Para ellos, todo está y debe seguir estando impregnado, controlado y autorizado por ellos. En su "argumentario", el Estado no es más que un "poder temporal" y, como tal, debe estar sometido a la superior autoridad del "poder eterno" que ellos encarnan. Por eso se dedican al juego de palabras (menos mal que, de momento, no envían a nadie a la hoguera) para, fiados en esa "ignorancia del vulgo" que tanto les interesa fomentar, intentar ridiculizar los intentos de llevar a efecto la radical separación entre Estado y religión (la que sea)

Nacho de la Fuente dijo...

Jajajajaj, hacía tiempo que no me decían algo así. Lo mejor es reírse, yo ¡de la Cope! :-))

Alberto dijo...

No, Nacho, no duele reconocerlo porque no lo sitúa a otra escala "de verdad", sólo finge situarlo. Comprendo que te molesten etiquetas y alusiones maliciosas, pero no puedes saltarte la primera parte del comentario de Suso:

"¿Qué tendrán que ver las cruces en las escuelas públicas y en los juramentos (o promesas) de cargos públicos, con las catedrales, los museos y las festividades religiosas (que no son laborables porque lo diga la iglesia sino porque lo establece el calendario laboral aprobado por el gobierno y les conselleries de cada Comunidad Autonónoma)."

Vaya, es que además lo de la comparación con los museos y catedrales, que son patrimonio más allá de su sentido religioso, es mucho más sangrante: ¿y las ruinas romanas consagradas a dioses, y las obras de arte egipcio, y la Alhambra, y la Mezquita de Córdoba? Es que me está dando rabia discutir este tipo de obviedades...

Nacho de la Fuente dijo...

He puesto este post para que nos hagamos una idea de la inmensa capacidad que tenemos hoy en día en España para crear problemas inexistentes en pro de un falso progreso. ¿Molestan los crucifijos en los colegios? SOLO a una reducidísima minoría ¿Por qué ir a por ellos en esta especie de "Cristofobia" reinante cuando estamos rodeados de símbolos religiosos por todas partes? Con la que está cayendo es absurdo discutir sobre esto, por eso he destacado hoy esta historia.

No estoy de acuerdo al 100% con esa carta, pero me ha parecido muy curioso ver como refleja lo hipócritas y ciegos que somos con lo que nos rodea.

Cambio y corto.

M. dijo...

La carta es una cosita muy rudimentaria que no hay por dónde cogerla. Un crucifijo en el colegio de un Estado laico no pinta absolutamente nada. Ni siquiera tiene que molestar. Tampoco molestaría un póster del Pontevedra en la clase de un colegio de Pontevedra, pero el Estado no es hincha de ningún equipo y tampoco devoto de ninguna religión.

Anónimo dijo...

"¿Molestan los crucifijos en los colegios? SOLO a una reducidísima minoría"
¿Sirven para algo? No. Pues a la mierda con ellos.

"¿Por qué ir a por ellos en esta especie de "Cristofobia" reinante cuando estamos rodeados de símbolos religiosos por todas partes? Con la que está cayendo es absurdo discutir sobre esto, por eso he destacado hoy esta historia."

No, es demagogia barata. Si no quieres verlo es otra historia. O si piensas que nos la vamos a tragar.

Peter Knife dijo...

"pero me ha parecido muy curioso ver como refleja lo hipócritas y ciegos que somos con lo que nos rodea."
O sea, que al que no piensa lo mismo que usted, le planta la etiqueta de "hipocrita y ciego". Bien, el chiste recurrente de "Mi mesa cojea" aquí no lo es: Ha perdido a un lector. Fundamentalmente por insultarle. Adios y que le vaya bien.

PD: Usted es el que chorrea hipocresia.
PD 2: Ahorrese las posibles respuestas, no voy a estar para leerlas.

Félix Soria dijo...

Nacho y demás contertulios,
Demos por cierto que los crucifijos no molestan a casi nadie (afirma a "nadie", sin el casi, es falaz); pero, ¿qué hará el director de un colegio o el ministerio cuando un ciudadano español de religión musulmana, apelando a argumentos similares y a un "derecho" que solo existe virtualmente, cuelgue un cártel con el texto de una sura del Corán en la pared del colegio; o un evangelista quiera colocar la foto de Lutero en el pasillo con motivo de tal o cual celebración; o un judío se sienta "realizado" poniendo un candelabro de siete brazos una estantería de la biblioteca del centro y encienda las velas cuando toca?
En ocasiones, simplificar no equivale a solucionar.
No se trata de dirimir si hay "mala leche" o ganas de enredar por parte de algunos de los que exigen retirar los crucifijos --que puede haberla--, de lo que se trata es, primero, de evitar situaciones de difícil solución y, segundo, convendría dejar de hacer interpretaciones sesgadas, interesadas, parciales o contemporizadoras de lo que dice la Constitución, que sanciona sin sombra de dudas la aconfesionalidad del Estado y, por tanto, de sus dependencias.
Si la Constitución es de chicle para unos y para ciertas cosas, nos condenamos a que el chicle se estire para todo y lo estiren todos.
Un abrazo.

Nacho de la Fuente dijo...

Félix, da gusto leer tus lógicos argumentos. Tienes razón en que la Constitución no es un chicle y que el Estado es aconfesional. Pero nadie me quitará de la cabeza esta moda de criticar cualquier pincelada religiosa en nuestra sociedad, mandando a tomar por saco la libertad religiosa de buena parte de la población. Ya sabía yo que la publicación de este post iba a traer cola y críticas a punta pala. Quizá mi error ha sido entrar en los comentarios, porque alguno ha sacado conclusiones muy equivocadas con respecto a mi persona.

Venga. Retiremos pues toda la simbología religiosa de los colegios públicos. Y de paso toda la simbología política y sindical que hay en tantas universidades públicas para que nadie se sienta ofendido. No vaya a ser que alguien meta una denuncia y el asunto acabe en orden judicial...

Alberto dijo...

Pues no te creas que yo no quitaría la simbología política de muchas universidades públicas, de la ciudad donde vivo, Santiago, sin ir más lejos, que nunca tengo muy claro si estoy yendo a una conferencia en un salón de grados universitario o del Bloque.

Tienes razón en que hay gente que convierte cualquier alusión religiosa en ofensa personal: allá ellos. Y es cierto que a la mayoría le trae al fresco si hay crucifijos o no en las escuelas. Si quieres que te diga la verdad a mí sí me molesta, pero no lo suficiente para poner una denuncia. Pero una vez puesta, una vez denunciada la situación LA REALIDAD es que ese crucifijo no puede presidir actos públicos ni escuelas públicas en estados laicos. Todo lo demás es demagogia. Tu frase sobre los símbolos políticos (ese "pues ahora espero que todos...") me recuerda a aquella madre del colegio que encendió a la mecha y que le gritaba al padre denunciante "¡pues ahora no celebres la navidad ni regales cosas a tu hija en reyes!". No, de eso nada: en tu vida privada celebras y practicas la religión como te sale de las narices. Mi gran amiga Teresa es de misa dominical y no quiere ver una cruz en la jura de ministros y en los colegios, una cosa no quita la otra.

Dices: "mandando a tomar por saco la libertad religiosa de buena parte de la población". ¿Dónde? ¿Dónde se cohibe la libertad religiosa? ¿En que yo diga públicamente lo que me parece la iglesia? ¿En que en un estado laico no haya signos confesionales en colegios públicos e instituciones? ¿Dime, por el amor de dios (je) a quién se le persigue por ser de la religión que sea, bueno, no, por ser católico? ¿A quién se le impide en España que practique su religión como le pete? Dime, Nacho, razonadamente, por qué retirar signos religiosos de un colegio público en un estado laico es ir en contra de la libertad religiosa. Debo ser tonto porque no lo veo.

Y como lector tuyo de siempre, Nacho: en los comentarios, exceptuando en el último párrafo del último -donde contestas a Félix- parece que sólo contestas a los que te han acusado de ser de la COPE y similares. También estamos los demás, más o menos irónicos o acalorados pero discutiendo. Lo digo por que no te quedes sólo con la parte de las alusiones personales porque no es justo.

Nacho de la Fuente dijo...

Alberto, reconozco que ayer tuve un mal día. Y en los malos días uno se retuerce más de lo previsto. Un abrazo.

Félix Soria dijo...

Nacho,
Otra precisión: la religión es un asunto estrictamente personal, en tanto que la política es un asunto público, colectivo (sea mala o buena, de derecha, centro o izquierda; pues versa sobre la administración y el gobierno de lo público y de la vida en colectividad)

chema dijo...

Me horroriza el discurso de la iglesia en multitud de campos, pero al mirarme en el espejo veo que a la vez soy fruto de una cultura de origen cristiano. Siendo agnóstico confeso, me molesta la postura anticlerical fácil. No porque la curia me parezca falsa, que lo es , sino porque de paso nos estamos intentando cargar un montón de valores que nos son propios, o al menos no no son ajenos. Es evidente que esta carta exagera y mezcla temas, pero creo que refleja lo obsurdo de ciertas poses autoritarias que se cargan de un plumazo un humanismo cristiano con tal de cargarse los lastres de una ideologia que nos ha machacado tantas veces. Dentro de esa iglesia se desarrollo lo mas atroz del ser humano pero tambien grandes ideas y grandes obras, dentro de esa iglesia se ha desarrollado nuestra civilización. Hoy, esa misma iglesia se ha autoexcluido de la sociedad actual por un montón de posturas absurdas, está anquilosada y anclada en valores indefendibles. Por eso no entiendo a que viene una pose anticlerical hoy. Me resulta absurdo. Negar su vinculo con nuestra cultura y nuestros valores me parece negar una evidencia. Las doctrina oficiales de la iglesia no necesitan comentario, la gran mayoria se comentan solas.
No se si fue mi correo el que provocó la entrada, pero no es un correo de un militante católico, es un correo de alguien que cree que occidente debe recordar los orígenes de su cultura sin complejos.

Nacho de la Fuente dijo...

Chema, tu correo fue el "culpable" de este post. Aplaudo con fuerza tu acertado comentario porque pone los puntos sobre las íes en un asunto estrictamente cultural del que tantas veces hemos hablado. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Muy bueno! y gracias.

Pedro