AÑO VI

jueves, 4 de septiembre de 2008

El Gobierno cierra el grifo de la inmigración

«No parece razonable que en un mercado como el español, con 2,5 millones de desempleados, sigamos recurriendo a la contratación en origen»   
►► Celestino Corbacho, ministro de Trabajo e Inmigración



Actualización, viernes 5 de septiembre
INCOMUNICACIÓN. El grifo se vuelve a abrir porque nunca hubo intención de cerrarlo. Al menos eso dicen: De la Vega corrige a Corbacho y asegura que habrá contrataciones en origen. ¡Viva la intercomunicación interministerial!

8 comentarios :

José Luis dijo...

Si esto lo dice alguien de otro partido, alguno ya se había levantado acusando de racismo, xenofobia y demás...

Nacho dijo...

Cierto José Luis, se habría armado una muy gorda.

Félix Soria dijo...

Sin menoscabo de las críticas que merece la tesis de Corbacho, no nos engañemos: EL HAMBRE Y LA INIQUIDAD QUE ASUELAN EL TERCER MUNDO NO SE PALÍAN CON LA INMIGRACIÓN.
Emigrar es un paliativo personal. El problema es mucho más grave (pagar materias primas a bajos precios, regímenes corruptos, expolios económicos, etc. etc. etc.)
Vetar la inmigración es una solución exclusivamente "personal", al igual que huir de la pobreza.
Defender el libre movimiento de las personas, aparte de radicalmente humano, es necesario pero, no nos engañemos, no soluciona el futuro, solo "endulza" el escenario y lo hace menos angustioso para nosotros, los habitantes de Occidente con vergüenza.
Prohibir esas migraciones tampoco arregla nada, evidentemente.
Luego, ¿por qué no centrar el debate en lo esencial: la explotación irracional a la que están sometidos esos países y el carácter de sus clases dirigentes?
Corbacho es un simple apagafuegos y lo que ha dicho será aplaudido por la mayoría de la población española.
Finiquitar la inmigración regular es consecuente y, si se razona sin miedo, era una medida previsible y "obligada".
Defender la inmigración, sea regular o no, nos hace sentir más humanos, menos "sucios", pero la inmigración no es la solución del Tercer Mundo.
Defender la inmigración --que es una consecuencia, no el problema-- sirve para poner encima de la mesa cuestiones mucho más graves, hay que perseverar en esa denuncia pero sabiendo que no soluciona nada. Luego, es lógico criticar a Corbacho pero sin exagerar los efectos de lo que ha anunciado Corbacho, que no actúa así por racismo, sino por economía política y para satisfacer el "egoísmo territorial" propio y el de millones de ciudadanos.

Nacho dijo...

Félix, por supuesto que esa frase será aplaudida por la gran mayoría, pero estarás conmigo en que es un giro radical en el Gobierno ahora que no le salen las cuentas. Hace unos meses no se atreverían a decir algo así y estoy de acuerdo con José Luis: si eso lo hubiese dicho el PP se habría montado un buen follón.

Está claro que la inmigración no resuelve el hambre en el Tercer Mundo. La viñeta de El Roto es una pincelada sobre lo hipócrita e injusto que es este mundo. Simplemente.

José Luis dijo...

Tampoco está de más recordar que el ministro Corbacho está siendo bastante coherente con sus planteamientos. Cuando era alcalde de su pueblo ya decía cosas en relación a estos temas que no seguían la línea del entonces ministro de trabajo, Jesús Caldera.

Como dice Nacho lo que llama la atención es que estas tesis son/eran las que defendía el PP en la campaña electoral, y entonces se ponía el grito en el cielo.

peter pan dijo...

El egoismo no es ni bueno ni malo, es algo inherente al instinto de supervivencia.
Somos egoístas con respecto a nuestros hijos porque queremos lo mejor para ellos.
También somos egoístas con respecto a nuestro modo de vida, porque es un buen modo de vida (de otro modo no seríamos "objeto de deseo" de los movimientos migratorios).
La tesis de Corbacho no es de derechas o de izquierdas, es de puro sentido común. No puedes invitar a nadie a tu mesa si no tienes mesa, ni nevera, ni viandas.
Seguir fomentando la inmigración en España aunque a algunos les venga de perlas disponer de una gran bolsa de trabajo dispuesta a ser explotada, es abocar a los inmigrantes a engrosar el paro, la miseria y la delincuencia.
No se lo merecen.

Pilar Muiños dijo...

Despues de leer el post y todos los comentarios, voy a atreverme por fin a comentar algo en este blog que normalmente leo en silencio.
Como ciudadana de a pie, que no tiene por qué ser periodista ni político, creo que todas las opiniones son correctas. Creo que el ministro tiene razón, creo también que si lo hubiera dicho alguien del Partido Popular lo hubiéramos considerado racista, creo que prohibir las migraciones no es ético (todo el mundo debería tener derecho a buscar una vida mejor) pero también creo que no es bueno que en nuestro propio país no tengamos unas condiciones laborales adecuadas para todos, para los de aquí y los de fuera.
Llegado este punto, ¿hay alguien que pueda decirme entonces cuál sería la mejor decisión a tomar por el Gobierno?

Matapollos dijo...

En los países de procedencia de los inmigrantes siempre habrá algún espabilado que les llene la cabeza de pájaros presentándoles el reino de jauja...

(Hace falta sabe Dios qué para recorrerse media África a pie y meterse en la patera).

Cuando llegan aquí aparece el listillo que se aprovecha de su precariedad para enriquecerse.

Lo mejor sería ir directamente contra estos ejemplares carentes de escrúpulos que se aprovechan vilmente de sus congéneres.

Cortar por lo sano.