AÑO VI

jueves, 25 de septiembre de 2008

Ebanistas de las palabras

Los periodistas fabricamos a diario muchos textos a toda pastilla que si fuesen directamente a la rotativa saltarían muchas alarmas, por la profusión de erratas, faltas de ortografía [algunas de libro], frases carentes de sentido, datos cruzados y contradictorios y titulares incomprensibles e ilógicos. Es el serio peaje que hay que pagar por las prisas periodísticas y la quemazón de ojos ante tantas horas delante del ordenador. Afortunadamente esos textos y titulares --salvo noticias de última hora-- pasan adecuadamente por los ebanistas de las palabras, esos compañeros editores que desde el anonimato corrigen con mimo lo que los “plumillas” tecleamos con celeridad. Tiran del Diccionario de la Lengua Española, del Panhispánico de Dudas o de donde haga falta para resolver cuestiones lingüísticas y sintácticas que el resto no acertamos a ver. Su biblia [profesional, claro] suele ser el Libro de estilo, aunque no siempre lo que dice va a misa.

Defienden la perfección a sabiendas de que la lengua es un organismo vivo en constante evolución y que requiere tanto cuidado como el rigor informativo de cada noticia. Sus nombres y apellidos no suelen figurar al día siguiente en ningún quiosco, pero su labor es de las pocas imprescindibles en cualquier redacción que se precie. Por todo ello, lo mínimo es darles a todos las gracias.

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Va por estos compañeros de fatigas en La Voz de Galicia: Francisco Ríos, Félix Zapatería, Sandra Faginas, Ana Abelenda, Francisco Castiñeira, Mercedes Mora, Félix Andrés Cal, Gonzalo Ocampo y Ángel Castiñeira Castro.
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5 comentarios :

Jack Daniel's dijo...

"Ebanistas de las palabras", preciosa expresión, Nacho. Sólo la hermosura de la metáfora hace justicia a un trabajo sórdido y anónimo que povas veces tiene reconocimiento.
Nobleza obliga, Nacho.

Titajú dijo...

Y creo que cada vez harán falta más.
Con el déficit cultural que tienen nuestros retoños, lo que vamos a necesitar son cirujanos para reconstruir expresiones al uso. Cada día da más pena ver la ortografía de la gente, por no hablar de sus expresiones idiomáticas y falta de cultura general.
Leyendo algunos comentarios de blogs quedas con la boca abierta, y que conste que éste el tuyo no es un buen ejemplo.

Nacho dijo...

Es un pequeño homenaje a un trabajo silencioso y poco reconocido. Era lo mínimo que podía hacer.

Matapollos dijo...

Jeje, un viejo profesor nos traía de vez en cuando a clase los periódicos para premiar a quien descubriera en ellos alguna cosilla...
La verdad es que era divertido.

Anónimo dijo...

Sorprende que ninguno de los homenajeados te haya dejado un simple comentario de agradecimiento.