AÑO VI

viernes, 22 de agosto de 2008

Entre la carroña y el saber estar

Escribe Nacho Mirás Fole: «A veces, los periodistas no tenemos el don de la oportunidad. Con lo del accidente de ayer hemos demostrado, una vez más que, en ocasiones, meamos fuera del tiesto y nos convertimos, más que en informadores o en un servicio público, en auténticos tocacojones de familias que no están para nadie, de supervivientes que bastante tienen con haber sobrevivido, de sanitarios y servicios de emergencia que, si para algo están, es para atender a las víctimas, y no a nosotros. Ayer, los medios de comunicación colapsaron el teléfono de atención a las víctimas. ¡A las víctimas! ¿Por qué insistimos en llamar cuando se nos pide, por favor, que dejemos esa línea libre y que utilicemos otras que nos han puesto? ¿Por qué Televisión de Galicia manda a un equipo a Monforte para hacer sangre en la herida de dos víctimas cuyas familias han pedido expresamente que les dejen intimidad en estos momentos tan jodidos? ¿Qué sentido tiene ir a Lavacolla a preguntarle hoy a la gente si tiene miedo a volar? ¿Somos idiotas? Sí a la información, sí al servicio público. No a la carroña»... [+] Rabudo.com

Escribe Nacho Escolar: [...] «Es verdad que hay errores y abusos, es cierto que las imágenes de periodistas persiguiendo a los familiares de los muertos son vergonzosas, que por encima de la información irrelevante, del detalle escabroso, está siempre la dignidad de las personas. Pero tengo la sensación de que hay una hiperreacción de la sociedad ante la prensa que nos puede llevar a otro extremo tan o más peligroso que el amarillismo sanguinolento: ese mundo donde la muerte de 153 personas es una simple cifra, una estadística. Ese mundo donde las únicas imágenes de una guerra son soldados repartiendo caramelos. [...] Repaso hoy [por ayer] las páginas de los diarios y no encuentro en ninguna de ellas ni la mitad de la mitad de sangre de la que sale un día normalito en la sección de información internacional de cualquier diario. Sin embargo, basta leer los comentarios en blogs, en Menéame, en los foros de cualquier diario digital para detectar que la sensación generalizada es que todos los medios, todos sin excepción, nos hemos excedido en nuestra cobertura del accidente»... [+] Escolar.net

Ahora escribo yo. Pongo un ejemplo de periodismo que roza la carroña, sacando tajada informativa del inmenso dolor que rodea a los familiares de las víctimas de la tragedia de Barajas:

Pero lo más nauseabundo lo ví ayer por la tarde en Telecinco. El programa rosa "Está pasando" puso como pieza periodística representativa de la tragedia unas dolorosas imágenes de una mujer comunicando a unos niños la muerte de un familiar. Imagínense su dureza. Justo lo que no hay que hacer ni poner. Cosas así son las que desprestigian esta bendita profesión, que demasiadas veces se olvida de saber estar.

1 comentarios :

Leon dijo...

Al 100% de acuerdo con Nacho Mirás. Ha sido vergonzoso, con alguna excepción honrosa. Esa insistencia en mostrarnos a los heridos quemados saliendo de ambulancias. Ese despliegue detrás de las familias de las víctimas, esas preguntas inoportunas... Hay una escena tremenda de varios familiares entrando asustados en Barajas y los periodistas no les dejaban pasar enchufandoles las cámaras en la cara y una empleada pidiendoles por favor que dejaran paso. Como ciudadano me puede interesar que expliquen el accidente, las causas, si hubo fallos de seguridad y el número de heridos. Lo demás es remover el dolor para tener más audiencia.