AÑO VI

jueves, 17 de julio de 2008

Pequeño virtuoso

2 comentarios :

Titajú dijo...

Normalmente los niños prodigio me dan asco, suelen ser fruto de los intereses económicos de papi o mami, o ambos.
Pero la voz de Andrew es un prodigio de pureza; da gusto oírle cantar, y eso que no tiene los "arreglitos" típicos del ordenador, a los que estamos tan acostumbrados.
Ojalá dure.

Adrian Mariscal dijo...

vaya, que voz!, por un momento me lleguè a sentir emocionado y sensiblòn...puff!.

Un abrazo càlido desde Mèxico y felicidades por tu blog!