AÑO VI

martes, 22 de julio de 2008

La mujer de...

La Real Academia Española sorprende por su rigor excesivo. Aunque a veces produzca asombro. Por no decir risa contenida. Digo esto porque una becaria descubrió ayer en la redacción que el término fiscala tiene una segunda acepción que indica «la mujer del fiscal», según refleja el Diccionario de la RAE. El asunto causó sorpresa y curiosidad. Le pedimos que teclease alcaldesa, y salió «mujer del alcalde». Luego pasamos a jueza y también salió «mujer del juez». El cachondeo llegó cuando pusimos ministra y entre sus acepciones salió lo que os podéis imaginar: «mujer del ministro». Vaya, vaya. Machismo elevado al cubo.



Haced la prueba en la web del DRAE. Alguno dirá que son ediciones antiguas o que se trata de términos coloquiales o en desuso... Pero ahí están, en la Red, al alcance de todos y que justifican cualquier discusión sobre si fiscala significa mujer del fiscal. Por cierto, buscamos periodista y no funcionó, no apareció la mujer del periodisto. Sería el remate.

3 comentarios :

Leandro Núñez dijo...

Arturo Pérez Reverte, en XL Semanal de hace tres semanas:

" Según las feminatas ultras, las normas de uso que las academias fijan en el Diccionario son barreras sexistas que impiden la igualdad. Lo plantean como si una academia pudiera imponer tal o cual uso de una palabra, cuando lo que hace es recoger lo que la gente, equivocada o no, justa o no, machista o no, utiliza en su habla diaria. «La Academia va siempre por detrás», apuntan como señalando un defecto, sin comprender que la misión de los académicos es precisamente ésa: ir por detrás y no por delante, orientando sobre la norma de uso, y no imponiéndola."

En este caso, estoy de acuerdo con el mordaz cartagenero: el diccionario sirve para consultar significados de palabras, y los usos que tú censuras se pueden comprobar en textos no tan antiguos como podría parecer.

Lo que sería una vergüenza, indudablemente, es emplear dichos vocablos en nuestro castellano actual con ese significado. El objetivo no debe ser sacarlas del diccionario, sino hacer que consten con el prefijo "desus". Eso sí que sería un éxito.

Félix Soria dijo...

Cierto, que jueza signifique mujer del juez revela que en el diccionario quedan restos de absurdo machismo; pero no es menos cierto que la "necesidad" de poner la "a" tras la "z" es feminismo gratuito; pues jueza es el femenino de juezo, edila de edilo, fiscala de fiscalo, etcétera. Es comprensible y racional que alcalde sea feminizado y se hable y escriba alcaldesa, ¿pero a qué obedece feminizar las terminaciones "asexuadas" en z o l, entre otras?
Por la misma regla de tres, amigo Nacho, tu y yo somos periodistos, no periodistas.
En el diccionario de la RAE quedan restos de machismo, cierto, y en algunas "feminizaciones" recientes hay feminismo barato y, a lo peor, tontería (amén de cierto grado de mala conciencia machista que persigue compensar excesos).
Saludos.

Nienna dijo...

Alucino. Palabras como jueza o alcaldesa existían, y por tanto el Diccionario las recogió, desde mucho antes de que la mujeres empezasen a ejercer esas profesiones. Supongo que se trataba de lenguaje popular: la mujer del ministro era la ministra, sencillo e inequívoco.
Ahora los tiempos han cambiado y, disculpad la obviedad, una ministra es la mujer que dirige un ministerio. Lo digo porque algunos parece que no se han dado cuenta, ultrajados como están ante la perversa conspiración de un simple manual de la lengua.