AÑO VI

lunes, 30 de junio de 2008

Quietecitos

¿Por qué no apostar por la instantaneidad, la interactividad y un producto propio de calidad en Internet y dejar buena parte de los contenidos del papel prensa quietecitos unas horas en su propio soporte?

La prensa escrita está atravesando una profunda doble crisis que se presenta galopante y con ganas de quedarse. A la vertiginosa caída de la publicidad, fruto del frenazo económico mundial, se suma una crisis de captación y fidelización de audiencias. Muchos lectores optan por la comodidad de ojear sus periódicos preferidos en Internet y, principalmente, desde su puesto de trabajo. «Sí, yo sólo compro el periódico los domingos, porque el resto de la semana no tengo tiempo y cuando encuentro un hueco leo todo lo que me interesa en Internet. Es muy cómodo»... Esta respuesta se escucha con frecuencia, y no precisamente a gente poco cualificada o con pocas miras. Más bien todo lo contrario. Su lógica es aplastante porque se les ofrece todo tipo de información de forma gratuita y para qué molestarse en comprar lo que pueden leer a golpe de ratón. Cuando quieran y como quieran.

Está muy bien eso de abrir la información a todos los públicos. Ofrecerla en distintos formatos y a la carta de las necesidades de los lectores. Paguen o no paguen. Pero no nos engañemos ni un minuto más. Una cosa es el aperturismo informativo y otra muy distinta es la rentabilidad de un negocio que se tambalea por esa contagiosa política de ventanas abiertas a ningún precio. Como si las empresas informativas fuesen oenegés. Mientras muchos periódicos hacen grandes esfuerzos por captar lectores --mediante costosas promociones-- al mismo tiempo ofrecen gratis en la Red lo que sus fieles clientes pagan a diario. Y eso parece no tener freno.

Una contradicción insoportable que está motivando que empresas periodísticas muy rentables y consolidadas vean ahora cómo se tiñen de rojo sus cuentas de resultados. El alto precio ya lo están pagando miles de trabajadores de redacciones cuya estabilidad laboral pende de un hilo. El de la pérdida constante de los lectores que cotizan en el quiosco. Mientras las ediciones digitales no paran de crecer en audiencia y publicidad, las plantillas de muchos medios de papel soportan la creciente amenaza de regulaciones de empleo, prejubilaciones forzosas, urgentes e incómodas políticas de ahorro de costes y un ambiente muy enrarecido por el qué pasará.

La mayoría de los periódicos vuelcan íntegramente casi todos sus contenidos de papel al mismo tiempo que llegan a la calle, en una forma ciega de entender los nuevos medios y las redes sociales. Si el Periodismo 1.0 consistió en traspasar el contenido analógico al ciberespacio, el 2.0 fue la creación de información propia en la Red y el 3.0 aspira a socializar la información, habrá que avanzar más y desprenderse ya de equivocadas y ruinosas herencias del pasado. ¿Por qué no apostar por la instantaneidad, la interactividad y un producto propio de calidad en Internet y dejar buena parte de los contenidos del papel prensa quietecitos unas horas en su propio soporte? No se trata de cerrar contenidos. No. Se trata de colgarlos en la Red horas después de ser publicados (por ejemplo, a media mañana). Con ello se respetaría al lector que compra a diario el periódico, se revalorizaría el papel como soporte informativo y publicitario y se garantizaría el acceso a toda la información específica que buscan miles de internautas residentes en el exterior

Es de cajón que a la larga muchos lectores que se ganan en el ciberespacio se pierden irremediablemente en el quiosco o en las suscripciones. Y los que son completamente fieles al medio tradicional, pues desgraciadamente acaban yendo a los cementerios. La digitalización es para reforzar y complementar los medios, no para desplomarlos económicamente. Pero la realidad es terca y aparece una nueva ecuación preocupante: donde crece la banda ancha disminuye la difusión de la prensa de pago. Y como la situación es drástica, requiere soluciones drásticas, inmediatas y valientes. Quedarse de brazos cruzados, con la que está cayendo, es suicidarse profesionalmente.

LHD :: El gran dilema de la prensa escrita
LHD :: Inmediatez en la Red, profundidad en el quiosco
Casi enteros :: ¿Se muere la prensa de pago?
Sociedad cableada :: Internet crece muy despacio como para salvar a la prensa
El Blog Salmón :: La prensa tradicional en crisis

14 comentarios :

JoRoPi dijo...

Pues no estoy de acuerdo. Pienso que en este caso, la inmediatez de la Red se los acabará comiendo con más fuerza si cabe. Creo que el periodismo "tradicional" debe aceptar cuanto antes que su actual modelo desaparecerá por completo. A mi entender debe evolucionar a lo que sería equivalente a un Blog editado y publicado por profesionales, con información constrastada y elaborada (no un corta y pega de agencia), con columnas de opinión donde el lector tenga derecho a réplica y a su vez reciba una respuesta argumentada y donde los ingresos se obtengan con una publicidad muy centrada en los interes de los lectores. Según lo veo, todo lo demás es alargar una agonía imnecesaria (y esperemos que no se empiecen a pedir subvenciones). Hay ejemplos de grandes Blogs que marcan claramente el camino a seguir, y eso que no disponen del potencial de un equipo de redactores profesionales. Ahora bien, el problema será que hay que currar y ganarse la audiencia diariamente.
Saludos.

Xotengo dijo...

Al igual que con la droga, esta medida que propones tendría que producirse mediante un acuerdo a nivel mundial, de todos los periódicos del mundo. Además habría que silenciar a radios y televisiones durante veinticuatro horas porque, de lo contrario, esa información que pretendes poner en suspenso, saldría publicada enseguida en Internet por los más diversos medios no profesionales.
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Entiendo tu preocupación, pero no comparto la solución que propones, sinceramente, no le veo efectividad alguna.
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Por lo demás, los que estáis tan conectados, tenéis blogs y demás, olvidáis enseguida que hay millones de personas que siguen queriendo leer la prensa del único modo que pueden: a través de los periódicos de papel. Enseguida olvidáis que la immensa mayoría de la población NO ACCEDE NI SI QUIERA EXPORÁDICAMENTE A INTERNET y mucho menos, la población que tiene por costumbre leer periódicos.
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Ah, bienvenido.

Nacho de la Fuente dijo...

Hola Xotengo, me refiero a retardar la información propia de cada periódico, esa que es "made in casa". Ofrecerla gratis al mismo tiempo que otros están pagando por ella es un error arrastrado desde que comenzaron las ediciones digitales y por ahí empiezan los problemas. Y ya sabemos que muchas personas quieren leer el periódico de papel, pero también es cierto que otras muchas han dejado de comprarlos precisamente por acceder a ellos en la Red gratuitamente. Y ese dato no para de crecer.

Yo lo reconozco, no compro ni un solo periódico de la competencia porque los puedo leer inmediatamente en la Red. Mientras antes les dejaba unos eurillos en el quiosco, ahora no pago ABSOLUTAMENTE NADA. Y eso, sí tiene precio.

maj dijo...

Me reengancho hoy a esa estupenda tarea de seguir las huellas que dejas en el camino. Un abrazo, Nacho.

Jack Daniel's dijo...

Nacho, si la causa es que se ofrece gratis en Internet lo que se cobra en los quioscos, no me explico por qué también están inmersos en la crisis los diarios gratuitos.
Un saludo.

Nacho de la Fuente dijo...

Jack Daniel's, pues por el bajón de publicidad que cito al principio del post. Un saludo.

Farrapos de Gaita dijo...

Bienvenido, Nacho. Me alegra mucho tu regreso. Un fuerte abrazo.
Luis

Amalia dijo...

En primer lugar, darte la bienvenida de nuevo.
En segundo, Nacho, no quitaría nada de tu análisis pero quizá añadiría algo: los lectores están cambiando de hábitos de forma lenta pero inexorable, eso no se puede contener con soluciones parciales. hay que buscar un nuevo modelo de negocio en internet, una forma de ganar dinero en la red y con nuevas formas de distribución más flexibles. También en Intenet se ahorran costes, tenlo en cuenta: ni tanta rotativa, ni tanto papel, ni tanto rutero, ni quiosquero... bajan los ingresos pero también los costes, no es tan lineal como se dice. pero las transiciones suelen ser duras, eso es cierto.

santi dijo...

Hola Nacho. Pienso que el modelo de prensa tradicional se sustenta en la escasez de información. Me inclino a pensar que en un época de sobreabundancia de información, la tarea del periodista ha de ser la de seleccionar información relevante y destacarla y revelar información desconocida también relevante. Pocos o casi ninguno de los medios tradicionales hace esto ahora.Gran parte de su supervivencia se debe a que este modelo, creo, es el que rige en las secciones de opinión bien hechas. Ah!y se echan mucho en falta los buenos reportajes. saludos.

Un periodista en vías de extinción dijo...

Como lector egoísta no te daría la razón, pero como empresario te la daría toda.

Rancilio dijo...

Creo que esto se entiende muy bien parafraseando a Nicolas Negroponte, quién ya lo dijo en el año 1995.

Tradicionalmente, la mayoría de los medios de comunicación se han basado en la distribución de átomos. Es decir, su modelo de negocio se basó en la distribución y venta de periódicos, revistas, libros o discos que sirven como soporte para la transmisión de información que consiste son los bits. Sin embargo, al lector lo que le interesa son los bits, mientras que los átomos sólo nos sirven como envoltorio.

Si encuentro un envoltorio ágil, inmediato y barato, con los mismos bits, me lo quedo. Creo que ante esto no hay muchas opciones, ¿no?

Nacho de la Fuente dijo...

Rancilio, ante eso no hay ninguna opción. Por eso no es malo tomar alguna medida de autoprotección, que miles de familias comemos de eso. Digo yo.

Rancilio dijo...

Nacho, estamos en una época en la que muchos modelos de negocio tienen que cambiar. Cuando uno ve los millones que se mueven por compañías dueñas de la virtualidad, léase google, nos están demostrando que algo se puede hacer. Evidentemente, no es tarea sencilla, pero hay que asumir que el futuro ya está aquí.

Xotengo dijo...

Rancilio, el futuro no, el pasado ya está aquí. Muchos medios se obcecan en seguir viviendo en el pasado y eso tiene poco futuro en el presente.