AÑO VI

jueves, 17 de abril de 2008

Fuerte, fuerte

Hacía tiempo que no leía algo tan fuerte. Algo gordo ha pasado y no nos hemos enterado. Y creo que por esto van a rodar cabezas mediáticas. Esto confirma lo que puse en mi primer post: «...quiero seguir la apasionante huella del ciberespacio, de la actualidad y de su reina madre, el periodismo, tan prostituido en estos tiempos»...

Actualización, viernes 18

FLACO FAVOR AL PERIODISMO. Tan nauseabundos son los primeros ataques, como la réplica de ayer y las contrarréplicas de hoy. Mientras los fanáticos de cada lado aplauden hasta con las orejas todas estas salidas de tono, muchos somos los que pensamos que toda esta mierda (sin perdón) es un flaco favor al periodismo profesional. Insultar a los que insultan es caer en sus mismos errores y, de paso, conseguir justo lo que quieren: provocar.

9 comentarios :

Pepeinverecundia dijo...

Pues a mí me parece una columna escrita con exquisito gusto que dista mucho de la de "Batallón de modistillas", por ejemplo. Ya era hora plantarle cara a lo que yo denomino "nueva-intelectualidad".

Alias dijo...

Pues a mi me parece fuera de sitio. Aunque estoy de acuerdo en el fondo alucino con las formas tan rastreras del artículo en cuestión. Demuestra muy poca inteligencia y elegancia impropia de un alto directivo de un medio de comunicación tan influyente como la cadena SER.

Félix Soria dijo...

Nacho: Es evidente --a mi parecer-- a que se refiere el artículo que difunde la SER.
Puede sonar fuerte, incluso cabe considerar que es un texto aguerrido y que en algunos aspectos roza el estilo de los panfletos; pero critica a los "auténticos profesionales" del panfleto y del emponzoñamiento.
Personalmente --es una opinión, no un criterio académico, ni mucho menos--, creo que no es positivo combatir a los "emponzoñadores profesionales" con tanta agresividad, pero lo que están haciendo los losantos y compañía desde hace ya varios años es incomprensible, han llegado a acusar públicamente (por la radio y por escrito) a la policía y a los jueces de connvivencias con nos e sabe quién y con servicios secretos, han calificado el juicio del 11-M de pasteleo, ahora ningunean a las mujeres ministras de forma indecorosa, etcétera, etcétera, etcétera...
No, el origen de las peores miserias que acusa el periodismo no está en artículos como el de la SER, el origen y el motor está donde todos sabemos... ¡y en la pasividad de la fiscalía, que ha permitido la difamación sin mover un dedo!
Un abrazo.

Pepeinverecundia dijo...

¿Rastrero? ¿fuera de sitio? ¿poca elegancia, poca inteligencia? Claro son cualidades que sólo tiene la nueva-intelectualidad.

calvito dijo...

Aunque también comparto el fondo, el estilo me parece más propio de Losantos, quizás haya que entenderlo así, como una crítica utilizando sus mismos modos, aunque tampoco me parezca oportuno.
Muy importante lo que comenta sobre la libertad de expresión, pues alguno de los citados, amparándose en ella, hace verdadero daño a la sociedad.

Pepeinverecundia dijo...

En cambio, a ningún artículo de la nueva-intelectualidad los adjetiva "fuerte, fuerte". ¿Por qué será?

Nacho de la Fuente dijo...

Para Pepeinverecundia: Como veo que dudas, te he recopilado todos los artículos de un personaje al que hace años bauticé como Federico Agitador Losantos. Que los disfrutes.

http://lahuelladigital.blogspot.com/search?q=Losantos

Anónimo dijo...

Si dudo, existo. Me encanta la duda, no me gusta tener las cosas tan claras, me llevaría a posiciones que no me gustan. Me parece estupendo que usted escriba criticando la forma de hacer periodismo de quien sea: Federico, Anido o mi abuela, pero no creo que por escribir un artículo en los mismos términos que lo hacen otros 10 veces al día sea para equiparar a nadie. Llamar a don Federico,Federico Agitador Losantos puede ser hasta una alabanza para el señor. No quiero decir con esto que usted lo alabe.

peter pan dijo...

Desde mi punto de vista, unos y otros se esfuerzan por bajar peldaños hacia el sotano de la falta de estilo y profesionalidad.

Entre ellos mismos se erigen unos a otros en noticia, cuando no debieran serlo.

¿De qué tenemos miedo? Si uno agita que agite, es su problema y el de los que le quieren escuchar. Si el otro es la voz de su amo, que lo sea, es su problema y de los que lo quieren leer.

En los comienzos de la democracia, circulaba una frase que se hizo famosa: "No estoy de acuerdo contigo, pero estoy dispuesto a luchar para que puedas expresar tu opinión libremente".

Ahora hemos superado esa fase gracias a periodistas de mediopelo a los que convertimos en telepredicadores y tememos que "convenzan" al resto de la ciudadanía.

No hay que temer. Que cada uno escoja sus fuentes y que beba las aguas que más le gusten aunque nos parezcan ponzoñosas. Eso es la democracia.

Si nos salimos de esa premisa para señalar a los buenos y a los malos, caemos en un triste, pobre y peligroso maniqueísmo.