AÑO VI

jueves, 21 de febrero de 2008

Pisando fuerte

Escribe Daniel Seseña: «Me cuenta una amiga que el otro día iba con su suegra y su hija en el autobús al Corte Inglés de Goya (Madrid). Muy cerca de ella, una pasajera habla sola y en alto sobre... política y tiempos preconstitucionales. Protesta por lo sinvergüenza que es Zapatero, por lo asquerosa que es la inmigración, por que España se rompe… Reivindica la figura de Franco, de Primo, de Millán Astray, Serrano Súñer y Cía. Un circo, vamos. En un momento dado, pisa sin querer a un joven pasajero que estaba sentado. Amablemente éste no duda en advertir amablemente a la señora de que le está haciendo daño en su pie derecho. Ofendida sigue a lo suyo y enfoca su discurso hacia el chico. “Qué mal está el país”, “Todo es culpa de esta porquería de gobierno”, “ZP nos va a hundir”. El joven pasajero le dice que él sólo le pedía que no le pisara más»... [+] Mistervértigo

3 comentarios :

CHucky dijo...

Por primera vez me tengo que enfadar un poquito contigo, Nacho... has tomado solo la parte aburrida (y política) de la historia. Si pinchas en el enlace de "Mistervértigo" llegarás a la parte divertida del hecho; a saber:
"De pronto otra viajera se levanta y ruega sin amabilidad a la señora que se calle de una vez. Antes de que termine la petición, un señor surge del fondo del autobús, se acerca al enclave del conflicto y grita: "Yo soy el marido"... Todo apuntaba a que allí se iba a organizar una buena tangana.

Nada más lejos de la realidad. El mismo marido, en idéntico tono que su mujer, se dirige al público para enunciar lo siguiente: ¡Ustedes la están aguantando un ratito, yo la tengo que aguantar todos los días!"

Jejeje... ahora la anécdota pasa de preocupante a graciosa.

Cuando empecé a leer tenía dudas de si la señora estaba cuerda, ergo daba miedo, o loca de atar. Esto último.

Anónimo dijo...

No entiendo esta entrada, ¿es una anecdota?, ¿tiene intenciones?

Daniel Seseña dijo...

Buenas tardes. En primer lugar, gracias Nacho por hacerte eco de mi post. Ahora, a "Anónimo" decirle que no hay intencionalidad alguna. Es una historia que le sucedió, como comento, a una amiga el otro día en el autobús. La subjetividad está en la foto, pero creedme, no se me ocurrió otra forma de ilustrarlo mejor. Y también deja de haber objetividad en tanto que soy yo quien lo narra y no mi amiga. Un saludo.