AÑO VI

lunes, 26 de noviembre de 2007

Vanidad en su punto

Este hombre ya no sabe qué hacer para ser todavía más protagonista en los medios: Chávez congela las relaciones con España «hasta que el Rey no se disculpe». También anuncia que corta por lo sano con Colombia: «Declaro al mundo que las relaciones con Colombia las meto en un congelador porque no creo en nadie en el Gobierno de Colombia. Lo que el presidente de Colombia hizo es lanzar un escupitajo brutal en nuestro rostro»... Declaro al mundo, dice. Como si el mundo girase a su alrededor. Es lo que tiene de malo el poder. Que cuando algunos lo alcanzan convierten en su finca particular todo aquello que representan. Pasa en muchos gobiernos, instituciones, ministerios, consejerías, diputaciones... incluso en las empresas.

Algunos entran chulescos dando portazos y advirtiendo de que llegan para quedarse el máximo de tiempo importándoles un comino el interés general, los derechos y las obligaciones. Llegan sigilosos a la poltrona para convertirse rápidamente en dictadorzuelos altisonantes. Y siempre hablan señalando con el dedo. Su máxima: o conmigo o contra mí. Su alimento: vanidad en su punto. Su bebida: prepotencia con gas. Su postre: orgullo con leche. Por supuesto, mala leche. Sólo el tiempo se encarga de ponerlos en su sitio. Y casi siempre los deja clavados a todos. Así que, paciencia...

5 comentarios :

vuelalto dijo...

Muy buena descripción! LOS DELIRIOS DE GRANDEZA son muy malos.

Triste padecer para para los que tengan que vivir, aunque en principio elegido por los ciudadanos, bajo su gobierno. Será posible la rectificación en un futuro?

Paciencia para el resto del mundo...,
Penoso! otro loco más que terminará sometiendo, doblegando, abusando de su poder. el tiempo lo dirá.

El hombre ironico dijo...

Pobre venezuela, la que le espera en el futuro, calle abajo y sin freno.

Martín Bolívar dijo...

Los delirios de grandeza y la megalomanía de los dictadores tiene un tiempo límite. Todas las dictaduras y los dictadores terminan mal. El caso de Chávez es preocupante por el mal que está haciendo a los venezolanos y a los latinoamericanos, porque su ejemplo, al parecer, traspasará fronteras en el subcontinente.

M. dijo...

Si el caso de Chávez es preocupante (que lo es) es precisamente por ser un presidente electo, no un dictador.

Por lo demás, pertenece a esa raza de grandes personajes sabrosones y caribeños que han cargado grotescamente con su país para mofa y desgracia de unos y otros.

En esencia, desprovisto de otros defectos a lo mejor más llamativos y algunas virtudes bastante destacables, Chávez es un coñazo. Y ya dijo Michi Panero (que en paz descanse) en El desencanto, a propósito de su hermano Leopoldito, que lo peor que se puede ser en esta vida es un coñazo.

Tom dijo...

¡Y nosotros encantados con el personaje! ¿A qué estamos esperando para ponerlo en su sitio?

¡Qué pena de política exterior!