AÑO VI

viernes, 9 de noviembre de 2007

Para vergüenza de todos

El próximo martes se cumplen cinco años de la tragedia del Prestige. Ese petrolero que manchó de negro la costa gallega, esa mole de fuel que cambió un gobierno, ese monstruo que tosió mierda y puso a Galicia en el mapa de las zonas más petroleadas del mundo. Cinco años ya, y sabiendo que esa tragedia se puede repetir en cualquier momento por culpa de esa autopista de mercancías peligrosas que acecha nuestras costas. Sabiendo que no hay protocolos de actuación ni planes lo suficientemente fiables para evitar que el chapapote vuelva a pringarnos a todos. Cinco años de dimes y diretes y planificación cero patatero. Para vergüenza de todos:



La Voz de Galicia :: Especial de la tragedia del Prestige

2 comentarios :

Bruno dijo...

Cinco años después y yo me pregunto: si pasara ahora ¿cual sería la actuación de nuestros políticos? Lo lógico, lo que cualquier marino mercante sabe, es que ese petrolero desde el primer momento tendría que haberse acercado a la costa, a aguas más tranquilas, ser rodeado por barreras anticontaminación y proceder a su descarga. A lo peor, una única zona se hubiera visto afectada por el derrame. A lo mejor, lo más probable, es que hubiese sido perfectamente controlable. Pero ¡ay! nadie quiere eso cerca de su pueblo. Nadie quiere perder votos. Nadie quiere ponerle el cascabel al gato. En vez de escuchar a los profesionales y actuar en consecuencia, pensemos en las siguientes elecciones. Así nos va. Que alguien le pregunte a cualquier capitán, a cualquier marino, lo que opina del puerto exterior de Coruña. El cachondeo es general.

Yo me replantearía esta frase "y sabiendo que esa tragedia se puede repetir en cualquier momento por culpa de esa autopista de mercancías peligrosas que acecha nuestras costas". El problema no es el tráfico marítimo de mercancías peligrosas ni de ningún otro tipo. Accidentes ocurren todos los días, en el mar y en las carreteras. Un golpe de mar, un corrimiento de carga, una avería en las máquinas... El problema es la falta de previsión, la falta de planificación, la falta de recursos, la falta de escuchar a los que verdaderamente saben de esto y, sobre todo, la falta de valor político a la hora de tomar decisiones comprometidas.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Comento hoy por primera vez en tu excelente blog.
Efectivamente, tanto para que aun no tengamos claro qué pasará cuando se repita.