AÑO VI

martes, 4 de septiembre de 2007

Ensuciando el periodismo

Aquella «broma» inaceptable se vuelve a repetir. La misma estupidez en una cadena radiofónica que ensucia cada mañana el periodismo bien entendido. En donde debía imperar el rigor y la veracidad, la investigación periodística, la deontología, el respeto a las fuentes, a la audiencia y todas esas cosas, sucede justo lo contrario. Pero en esa casa celestial nadie quiere verlo. Por vergüenza ajena no la oigo desde hace años. Ni pienso hacerlo.

4 comentarios :

Goldfinger dijo...

Es una verdadera pena sufrir esta clase de periodismo, en auge y con excasos méritos.

Confio y deseo todo caiga por su propio peso.

Saludos

Rosa dijo...

La verdad es que ese tipo tipo de bromas y cosas de mal gusto no es nada profesional y habla muy mal de los "periodistas" que las utilizan. saludos

Nacho dijo...

La verdad es que es una pena. Goldfinger y Rosa, suscribo lo que decís.

Anónimo dijo...

En general a los dictadores no les gustan las bromas. En la isla caribeña famosa, que por ello no deja de ser bananera, es peligroso hacer un chiste o una tontería burlona con el único ánimo de crítica mordaz o cómica hacia el personaje divino que todos sabemos, condenando a todo aquel osado a desacato a la máxima autoridad, como crimen de “lesa majestad”, porque en el derecho indiano, tan vilipendiado por el barbudo intolerante, siempre ha estado vigente en la isleta las líneas más brillantes del bonito código para que el alzamiento contra “el Rey”, castigado antiguamente con la confiscación de bienes por un delito de traición, en la isla tropical te puedan empaquetar de todo, incluso tu vida. Recuerdan lo de -¡caíste asesino!- , a lo que contesta el parvo de la isla -¡Mariconsón!-. El programa era “El vacilón de la mañana”, con Enrique Santos y Joe Ferrero, de la Zol 95.7 FM en Miami, y afortunadamente las ondas hertzianas no entienden de regímenes autocráticos, simpáticos siempre con la población civil. Muchas más bromitas de este tipo se cuelan por el sendero luminoso sudamericano, recorrido por cocaleros como Evo y otros sobrados conocidos, con unos deseos de babar impresionantes, y que el fingido Zapatero de la COPE le hurtó la sospechosa propuesta de ayuda del gobierno español en caso de que ganara y el velado apoyo del embajador de la risa Felipe Gonsáles a su campaña electoral. Aunque se burlara algún principio tácito, no jurídico, porque afortunadamente en nuestro país no existe lesa de nada para el humor (perdón, lo del castigo a la revista el Jueves causó risa hasta el paroxismo del desgüebe, tildándonos de güebones hasta la médula en la mitad del planeta), lo compensa con creces la genialidad de la broma y las inquietantes revelaciones de la megalomanía Evo Morales, delatando la condescendencia de ciertos políticos españoles con las dictaduras sudamericanas. El Zapatero de la COPE no fue irreverente con EVO, ni lo insultó, aún más, representó con mayor dignidad el papel de presidente español que el verdadero ZP, dejándole largar todo lo que quería. A la izquierda española, cloaca intelectual de la izquierda Europea, no le gusta la guasa cuando está en el poder, pero si la suntuosa bobería y el auto bombo, por supuesto, sin olvidar, borrar, suprimir, tachar, imponer, corregir, en definitiva, censurar la risa. Como veis, a un liberal como yo, que ama el estatus civil, la democracia y la libertad, siempre le agrada más un humorista o un periodista que se pasa de la raya que un gobierno enfermo que se excede en el control de la sociedad, y por supuesto, en el control de los medios.