AÑO VI

viernes, 3 de agosto de 2007

¡Venga, rápido!

Caña al cuerpo y a disfrutar a tope de cada instante, de cada situación. ¡Venga, rápido que nos lo perdemos todo! No te detengas que estamos en los tiempos de todo a cien. Algunos a doscientos porque es lo que se lleva. Una ajetreada y mala vida que apabulla a demasiada gente. Apenas nos detenemos a conversar, a mirar a los ojos. Todo va acelerado, histérico. Potaje de coches y atascos, horarios tan mezquinos como imposibles, compras absurdas y compulsivas, gente apurada en las calles, en las paradas de bus, gente sin don de gentes, sin tiempo. Pitidos y gritos, estrés semafórico, ruido a raudales, pasos agitados... y siempre con el móvil a cuestas. Una escena agotadora. ¿Exagero? Puede ser. Pero hagan la prueba de ponerse en hora punta en cualquier cruce céntrico de su ciudad o en una zona plagada de oficinas. Siéntense cinco minutos en un banco y atrapen todo lo que ven. Verán como motos a la gran mayoría, que parece que desean incubar de por vida el estrés, esa enfermedad insoportable que altera humores, sueños, estómagos y relaciones. Tal es su presencia que ya tenemos estreses a la carta: premenstrual, postvacacional, postparto, postraumático...

Ojalá algún día vuelva el poco ruido de las tertulias y la lectura. Ojalá aparquemos nuestras prisas y paseemos todos más. Ojalá frenemos en seco esta vida a todo trapo y nos convirtamos en adictos a observar, escuchar y dejar hablar. Sin duda volveríamos a ser nosotros mismos, descubriendo el auténtico motor que todo lo mueve: las pequeñas cosas.

free music

9 comentarios :

Viguetana dijo...

¡Ay, cuánta razón tienes!
Uno de mis objetivos en la vida desde que trabajo ha sido éste: intentar que el trabajo no me absorba -lo hizo durante demasiado tiempo-, tener tiempo para mis hobbys y mi familia. Tener tiempo para estudiar y leer lo que me apetezca (y no porque deba "reciclarme").
A mí me da mucha pena cuando observo a mi alrededor esto que describes. Nos creemos libres y a veces somos tanto o más esclavos que los que se compraban para labrar la tierra.
Ahora hay varios libros (supongo que ya los conoces) sobre lo de tomarse la vida de otra manera (Flow, La brújula interior, Las claves de la paradoja, No Miedo...). Valen mucho la pena.
De todos modos creo que mientras haya que producir para consumir con el fin de que esta rueda absurda no se pare, seguiremos viviendo con estrés. Más que nada porque trabajamos en labores y de un modo que nada tienen que ver con nuestros anhelos y aspiraciones personales. Y entonces es cuando nos rompemos por dentro.
Siento el tostón.
Besos

Jluis dijo...

Sabia entrada. Quizá si todos tuviesemos ocasión de parar un tiempo y redescubrir que más que las decisiones propias nos mueve la inercia, nos empeñariamos mas en tomar las riendas... o quizá, como dice Viguetana, producción y consumo manden.
Un saludo.

Rosa dijo...

a veces es dificil no dejarse absorver por esa rutina de trabajo y mas trabajo, pero hay que tratar de encontrar un equilibrio. Muy buena la musica.

migramundo dijo...

¿Qué quieres que te diga que no sepas, compañero? Saludos.

Chela dijo...

Ya antes me había propuesto vivir en equilibrio, pero desde que estoy jubilada es una maravilla, soy dueña de mi tiempo y claro, ¡voy contra marea! Por ejemplo me voy a la playa de Riazor a las 10 de la mañana o poco más y a las 12 estoy de regreso. A las horas de chicharra estoy olímpicamente en casa, leyendo, sobre todo, con música de fondo. Y a la fresquita, salgo a dar un paseo antes del aluvión que masifica los bares y terrazas. Claro, es un privilegio.

Hablando de los ruidos de los cafés y tertulias. En mis tiempos universitarios de Santiago, que quedan bastante atrás, en los cafés compostelanos solo se oía los ruidos del cubilete y el repicar de los dados, en el juego del parchis...¡Hasta los catedráticos jugaban en el Derby y en la Alameda, al parchis!.Era para "reposar" la mente, decían.

Jugar al parchis, que es un juego muy elemental, era simplemente el pretexto para el encuentro y la tertulia. Una decisión muy inteligente.

Saludos afectuosos

Yassin Al-Hussen dijo...

Estoy de acuerdo con los "ojalás" finales... no por mí, que me suelo tomar la vida con incluso demasiada calma, sino por lo que me rodea, que parece a veces que todo el mundo está loco


Un saludo!!!

Raimundo dijo...

estupendo el post nacho. fantástica reflexión. saludos. mundo nuñez

Una mujer desesperada dijo...

me has dejado pensativa. a estas horas, lo único bueno es que me dormiré pronto, de otro modo me deprimiría un poco. nos quejamos tanto, coño, tanto...

anabel dijo...

Sensacional tu post porque da gusto como escribes. Suelto, directo y algo que siempre he valorado, la brevedad, porque casi nadie tiene tiempo y paciencia para leer más allá del cuarto párrafo.