AÑO VI

domingo, 5 de agosto de 2007

Falsedad meneada

Nacho Escolar cuenta en su blog el deshonroso recorrido de una falsedad meneada que le afecta en primera persona. Bajo el título Periodismo del bueno explica que la historieta es inventada por un confidencial, luego es citada por un blog, a continuación se hace eco un diario digital, llega salpicada a Menéame y culmina su ignominioso y morboso viaje en un portal que se autodefine como el periódico de los periodistas. That's incredible! Ninguno de los informantes se dignó a contrastar la noticia. Ni siquiera el portal que presume de dirigirse a "periodistas exigentes". Pues yo soy periodista, soy exigente y riguroso y siempre he renegado de ese periodismo-marujeo-basura.

Qué bien hice en su día al retirar de este blog los enlaces con webs confidenciales. Y qué bien hice en rechazar que La Huella Digital fuese incluida en el susodicho portal con el atractivo gancho de sumar diariamente miles de visitas y poder sacar unos eurillos de todo esto. Un archiconocido experto de la blogosfera y el periodismo me puso en alerta: "No te muevas y mucho cuidado con ellos". Qué gran consejo.

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5 comentarios :

migramundo dijo...

Esta mañana añadí un post ("El tiempo, no todo lo envejece") que viene como anillo al dedo a tu bien razonada exposición. Saludos.

el pirata bravo dijo...

Clarificador.
Pero además de todo lo que esclareces de manera tan concisa y clara, hay otro aspecto: en el fondo, es normal que haya una escala salarial. Es más, países del norte de Europa tienen salarios más bajos para periodistas (y enfermeras, y profesoras...) que empiezan y no tienen experiencias.

Nacho dijo...

Por supuesto pirata bravo. Yo llevo en la profesión periodística desde 1990 y pegué botes de alegría cuando mi sueldo se acercó a los 1.000 euros, es decir 166.000 pesetas. Eso sucedió hace muy pocos años. Por eso esa noticia maliciosa no es noticia. Que se lo pregunten a prácticamente todos los medios de comunicación españoles. Si no eres un fichaje estrella cuando entras lo habitual es cobrar poco. En muchos casos independientemente de si tienes experiencia o no. Si lo sabré yo...

Ártabro dijo...

¿Se puede llamar periodista, a una persona sin experiencia, con unos conocimientos teóricos sobre el mundo de la información, con una licenciatura en Ciencias de la Información (así en mayúsculas), con mucha ilusión, poco que añadir a lo trillado, irreverente, iconoclasta, opinador empedernido, lameculos profesional, pelota, muerto de hambre (toda vez que le pagan poco), etc.?

Yo diría que si, es lo que hay.

Viva la Pepa, afirmo.

Félix Soria dijo...

Los confidenciales son lo que siempre fueron. No han engañado a nadie, salvo a los que gustan de sentirse engañados.
Por cierto, los confidenciales fueron creados por periodiodistas y por "amigos" de periodistas vinculados al manejo de la información.
En los medios convencionales también abundan los "confidencialistas"; como esos periodistas sui generis que se dedican a pasar informes al partido de gobierno de turno a cambio de filtraciones que proporcionan "titulares" ded supuesto mérito --epatar es pan de cada día--, o esos otros periodistas que bajo cuerda asesoran a políticos del gobierno o de la oposición --en Galicia, hoy, hay destacados periodistas "con cargo" que ayudan al PP a hacer oposición trabajando en medios convencionales--.
Y luego están los que cobran de un periódico pero que al mismo tiempo hacen negocio a través de su pareja --cobrando del mejor postor-- y que, para colmo, son encumbrados por las empresas editoras...
O esos otros que aprovechan el cargo orgánico que ostentan en un periódico para modificar informaciones...
Algún día habrá que hablar de esos especímenes anti-información y anti-oficio, y también habrá que hablar de los editores que premian --quizá sin saberlo-- a los "pesebreros" al tiempo que "castigan" a los que ejercen el oficio del periodismo.
Por esas y otras razones resulta un tanto "escandaloso" que alguien se "escandalice" por el contenido de ciertos confidenciales.
Lo grave para el oficio y servicio de informar no son los confidenaciales, sino los periodistas que se enriquecen amparados porlosmedios, con o sin confidenciales... Pero de estos sinvergüenzas nadie dice nada, ni siquiera que existen, y no son pocos.