AÑO VI

martes, 3 de abril de 2007

¿Qué estás haciendo?

La última moda ¿pasajera? en esto del ciberespacio y las nuevas tecnologías se llama Twitter, una aplicación de mini-blogs para teléfonos móviles que está empezando a dar que hablar. Los más in hablan de un potencial similar al de YouTube. Ya veremos. Leo en Baquia que Twitter «sirve para informar a amigos y conocidos sobre lo que hacemos en cada momento, tratando de hacer nuestra vida lo más virtual posible. El sistema permite crear una cuenta que nos da derecho a nuestro propio microblog en los servidores de Twitter, donde podemos editar mini-entradas (no más de 140 caracteres) que se envían a través del navegador, por mensajería instantánea y por SMS». Vamos, que se escribe un mini-blog desde un teléfono móvil.

La extensión de los textos no da para mucho, por lo que no competirá directamente con la blogosfera, rica en palabras, imágenes y sonidos. Pero permite extender a los cinco continentes esa egocéntrica moda de decir lo que uno hace en cada momento. De hecho su reclamo es: ¿qué estás haciendo? Como si realmente nos importase al resto. No pienso ni probarlo, que bastante dinero tienen ya las empresas de telefonía. Si te aburres, aquí tienes Twittervision, con mensajes constantes desde todos los rincones del planeta. En pocos minutos, te aburrirás más.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Pues tiene ud. razón, D. Ignacio, vaya aburrimiento. Ahora ya se lo que es el Twitter, que mucha gente habla de él.

Gracias

Alejandro Fedorento

enkil dijo...

La idea podría ser curiosa si no fuese por dos motivos (que tu muy acertadamente describes). Uno, y para mi principal, lucrar a unas compañías que ya se lucran de sobra (recordemos su última subida de tarifas), y dos que no creo que a la mayoría de tus lectores les interese que estás haciendo en ese momento, para eso les mandas el msn a quien a ti te interese directamente. Pero claro, enfocado a los adolescentes "MySpace" que le tienen adicción al móvil, va a suponer para las telefónicas un negocio redondo.
Conmigo por supuesto que no cuenten.