AÑO VI

sábado, 3 de marzo de 2007

Mucho ruido

Nuestras grandes urbes cada vez se parecen menos a ese ideal de ciudad populosa que en los años 60-90 desarraigó la España rural. En pro del progreso casi todos abandonaron el campo en busca del bienestar que brindaba una ciudad. Pero esas ventajas se pagan a un precio excesivamente alto. Ahora nuestras calles son cada vez más caóticas y especialmente ruidosas. Traigo aquí dos ejemplos de resonancia:

El primero de ellos es un e-mail que me manda un ciudadano de Barcelona en el que relata sus 10 años de tortura en su propia casa. Concretamente es una carta-protesta al actual alcalde de Barcelona: [...] «Escogí el barrio de Sants no sólo por estar cerca de mi familia, también porque todavía podía notarse su antiguo espíritu de pueblo. Las abuelas sacaban sillas a la calle y se sentaban en corro para vigilar a los niños que jugaban y correteaban por todas partes. [...] Desde hace 10 años, de lunes a sábado, de 8 de la mañana a 11 de la noche, vivo rodeado de gritos, de sirenas, de grúas, de bocinas, de camiones, de taladros, de martillos, de sierras»…

El otro ejemplo lo veo en Periodistas 21. A Mariano Gistaín la prensa le tiembla por el ruido de las noticias y el ensordecedor taladro en el local de al lado...



Por favor, si malsoportas ruidos cuéntanoslos.

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