AÑO VI

domingo, 25 de marzo de 2007

Manuel Hernández

Verano de 1989, redacción de El Ideal Gallego. Un servidor estaba en cuarto de carrera y afrontaba unos meses de prácticas. Tras estar varios días cortando teletipos y repartiéndolos por las secciones, me detuve a leer un despacho informativo sobre el mítico Ayrton Senna. Ensimismado con la última proeza del, para mí, mejor piloto de Fórmula 1 de todos los tiempos, alguien se me acercó por detrás y me dijo: «¿Te gustan los deportes?». Tan pronto dije sí me hizo el ofrecimiento que llevaba tanto tiempo esperando: «Pues a partir de hoy vas a empezar a escribir. Será en Deportes». Así comenzó mi relación profesional con Manuel Hernández, un periodista de raza que nunca ponía peros, ni malas caras. Era tan discreto como amable y siempre hablaba haciendo. Jefe de Deportes de El Ideal Gallego, me brindó el placer de estampar mi firma por primera vez en un periódico. Recto, paciente, algo irónico, eficiente, noble, respetuoso y siempre aleccionador, Manolo irradiaba la experiencia del viejo periodista que todas se sabía.

Anoche me enteré, gracias a un correo de la Asociación de la Prensa de La Coruña, que Manuel Hernández falleció hace unos días a los 82 años. Se fue como vivió. Discretamente y sin estridencias. Desde aquí mi adiós a todo un maestro de periodistas. Lanzo este pequeño homenaje al ciberespacio por si allá arriba alguien se lo deja leer.

5 comentarios :

Fran Marco dijo...

Me gusta su forma de tratar las noticias y lo actualizado que tiene su Blog. Sin duda se merece el premio BOBs al mejor Blog en español al que hace mención

Nacho dijo...

Pues muchas gracias por tus cumplidos y por estar ahí. Es mi estilo y no lo pienso cambiar. Eso espero.

M. dijo...

Es difícil olvidar la primera vez. Bello post, Nacho. Un saludo.

Nacho dijo...

Gracias, Manuel. Es un recuerdo imborrable que algún día tenía que contar. Aprovecho para felicitarte por el Premio Nacional de Periodismo Julio Camba del 2003. Todo un honor tu visita. Saludos.

cadaga dijo...

muchas gracias por este pequeño homenaje a aquel gran-pequeño hombre, con el que yo también pude compartir algunos trabajos al empezar, y decantar sus atinados conejos. Mucha suerte, como la que ya has tenido al comenzar con Manuel, que te puso sin duda en el buen camino. Gracias de nuevo. Carlos Dans