AÑO VI

martes, 20 de febrero de 2007

Miedo a equivocarse

Hoy es el cuarto día en el que el buque Ostedijk permanece dando vueltas en el norte de Galicia tras detectarse una fuga de gases en uno de sus tanques. Transporta fertilizante, concretamente el abono 15-15-15, que lleva días en proceso de combustión en sus bodegas. El problema es que esa combustión ya es química y no se frena con el enfriamiento mediante agua. Al escribir esto el buque holandés permanecía sin tripulación a la espera de que los expertos decidan cuál es la solución definitiva. De todo este zig zag marítimo y técnico se desprende que el protocolo de actuación de Salvamento Marítimo está muy verde en casos como éste. Como si no hubiese precedentes. El pánico a que se produzca un nuevo Prestige ha llevado a las autoridades a sobredimensionar esta minicrisis creando un gabinete de crisis de más alcance que el que en su día decidió alejar el maldito petrolero.

Y la calle se pregunta... si con un mercante que sólo lleva 6.000 toneladas de fertilizantes no sabemos qué hacer, ¿qué pasará cuando por delante de nuestras costas vuelva a reventar un megapetrolero con cerca de 100.000 toneladas de fuel? O un gasero de esos que cortan el hipo. ¿Hay protocolo para llevarlos a puerto? ¿A cuál? ¿Dónde, cómo, cuándo y por qué? Ahora contamos con más medios técnicos y humanos que antes (algunos más), pero parece que hay más pánico a actuar por miedo a equivocarse.

Actualización, 21 de febrero
QUINTO DÍA: Al miedo a equivocarse hay que sumar la presión social y política. ¿Para eso tenemos a las autoridades y a los gobiernos central y autonómico? ¿Para marear la perdiz? El culebrón Ostedijk seguirá mientras no se imponga una orden contundente y con fundamento que prime el interés general sobre el local.

Foto desde el helicóptero Helimer

[+ información en La Voz de Galicia]

1 comentarios :

Lughnasad dijo...

La verdad es que hay demasiado miedo a equivocarse y no sin razón.
Este fin de semana cierto familiar mío y votante del PP, me espetó a la cara, ¿qué y ahora de quién es la culpa? ¿a lo mejor fue Aznar que le disparó desde Madrid? El resto de familiares afines le río la gracia, dando la sensación de que lo único que importa es que el barco se parta en dos, provoque un daño irreparable, para luego decir: "véis si nosotros no lo hicimos tan mal".
Por otro lado está claro que seguimos sin estar preparados para emergencias de este tipo, cada vez queda menos para que otro petrolero infame vomite sobre nuestras costas y se repita lo mismo.