AÑO VI

jueves, 22 de septiembre de 2005

Dieta informativa

Los que amamos y vivimos de la información andamos todo el día ojeando la prensa escrita, zapeando a la caza de telediarios, sintonizando cada dos por tres emisoras de radio y clickeando en el ciberespacio en busca de información en tiempo real. Palabras, imágenes y sonidos que reparten a mansalva archivos muy repetitivos al final del día, convirtiendo al cerebro en una batidora informativa que trabaja hasta casi en la fase REM. Al inmenso caudal informativo se suman ahora los blogs, esa revolución silenciosa que un servidor descubrió hace relativamente poco tiempo. Los dimes, diretes e informaciones paralelas y exclusivas que pululan por la blogosfera realmente atrapan a cualquiera. De ahí el imparable éxito del blogging entre la gente más activa.

Pero los excesos siempre se pagan. En mi caso con trastornos de sueño y una creciente quemazón neuronal nada recomendable. La saturación informativa es evidente y me he impuesto olvidarme de tanta última hora. Desde ya voy a seguir sólo un informativo en televisión, escuchar sólo una cadena de radio, leer sólo un periódico y limitar a 10 ó 15 sitios mis visitas digitales. Y ya llega. Si me pierdo algo, seguro que me llega por los excelentes canales periodísticos que he seleccionado. Y si no, pues mejor. Cada vez que viajo y desconecto de la realidad compruebo al volver que el mundo sigue exactamente igual de rutinario y perverso. Especialmente la política. Por eso me pongo a dieta informativa, para no desconfigurar mi cerebro y machacar los valiosos archivos que allí guardo. Los científicos dicen que los adultos perdemos entre 20.000 y 40.000 neuronas diarias. Y no estoy por la labor de perder muchas, muchas, más.

2 comentarios :

danieliño dijo...

Nacho, si lo consigues... Dime cómo!! Lo que pasa es que yo creo que es tal el poder de adicción, es tal el poder de la droga, que o te enganchas o pasarás a tener perturbada la fase REM por la neurosis que produce tener que dedicar tiempo a cosas que consideras menos importantes. Es decir, un mono impresionante... Yo no tengo ni 20 años y estoy en la facultad, pero un día sin levantarme con la radio, zapear entre los telediarios y bloguear durante al menos 1 horita es un día cojo... Aunque después te vayas de viaje y constates que no te has perdido gran cosa... Un saludo
http://basteiro.blogspot.com

Dani dijo...

Es cierto que el mono es en ocasiones muy grande... como también lo es que llega un momento en el que es mejor olvidarse del mundo.